Chávez defiende su intento de golpe y reprime marcha opositora

A 18 años de la fallida intentona el mandatario desafió a la burguesía y al movimiento estudiantil: "Si nos buscan por el camino de las armas, estaremos dispuestos a batirnos"
En medio de un difícil escenario que combina una seria grave energética, con una fuerte devaluación de la moneda local y protestas masivas en las calles, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, volvió ayer a demostrar que, lejos de apaciguar los ánimos, no detendrá su política de persecución y mano dura ante los sectores que son críticos de su gobierno. El mandatario ordenó ayer a la Policía Metropolitana reprimir con gases lacrimógenos, balas de goma y carros hidrantes a cientos de estudiantes universitarios que intentaban marchar hasta la sede de la Asamblea Nacional para manifestarse en contra del Ejecutivo, tal como vienen haciendo en las últimas semanas. El argumento oficial fue que la marcha no contaba con el permiso del gobierno. Los estudiantes afirman su derecho a organizar protestas pacíficas.

Mientras la represión en las cercanías del Palacio Legislativo dispersaba al movimiento estudiantil, opuesto era el clima que se vivía en la otra punta de Caracas, donde los partidarios de Chávez se concentraron en un fuerte militar para conmemorar los 18 años del fallido golpe de Estado que encabezó el propio Chávez y con el que intentó derrocar al entonces presidente, Carlos Andrés Pérez.

Vestido con uniforme militar y su clásica boina roja, Chávez aprovechó el discurso por la intentona golpista para fustigar al movimiento estudiantil opositor y a la burguesía venezolana, a la que calificó de "burguesía grosera y sin patria".

"Sigan tratando pues de tumbar el gobierno revolucionario con sus manitos blancas. Sigan tratándolo porque nunca lo van a lograr. Porque si nos buscan por el camino de las armas aquí estamos nosotros, con la espada de Bolívar, dispuestos a batirnos donde sea por la libertad de Venezuela, por la revolución bolivariana", desafió.

Los chavistas consideran el 4 de febrero de 1992 el "Día de la Dignidad", ya que para ellos abrió el camino al proceso "revolucionario" que vendría con Chávez. "Esa sí fue una verdadera rebelión. No estos cuatro hijos de papá de la burguesía", dijo el mandatario en alusión a los estudiantes. Y pronosticó que su gobierno llegará al 2030.

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