Chávez, amenazado por el derrumbe del precio del petróleo

Chávez, amenazado por el derrumbe del precio del petróleo
La crisis económica dificulta su proyecto de exportar a la región el socialismo del siglo XXI
CARACAS.? Hugo Chávez Frías mira fijo a la cámara de televisión. Levanta su índice izquierdo por milésima vez y levanta la voz.

Se mofa de los que dicen que su gobierno afronta problemas financieros. Jura que las arcas oficiales rebosan de billetes. Promete inversiones por 20.000 millones de dólares para el sector energético. Demoniza a los "pitiyanquis de la derecha" que ponen en dudas sus palabras."¡Son los mismos que quieren arrancarnos los sueños! ¡Los que nos robaron!", grita.

Sin embargo, Venezuela sí afronta hoy serios problemas económicos. Vive una rara situación tras casi una década con el barril del petróleo en constante ascenso.

El barril pasó de valer ocho dólares, cuando Chávez arribó al poder, a más de 150 en 2008. Pero desde entonces cayó y promedió los 42 dólares en lo que va del año. Y para un Estado cuya petrolera, Pdvsa, aporta más del 50% de sus ingresos fiscales y encarna más de un tercio de su PBI, eso sólo significa tres opciones: ajuste, endeudamiento o ambas a la vez. Es, en suma, "el chavismo sin petróleo".

"Este año, el gobierno no afrontará graves problemas fiscales, pero el problema es en la economía real -explicó el economista y director de la revista Tal Cual , Teodoro Petkoff, a LA NACION-. El primer trimestre mostró un crecimiento del 0,3%, cuando hasta ahora se crecía a un ritmo del 6%. Te imaginarás que es un bajonazo brutal."

Comunista revolucionario, guerrillero tres veces preso durante el gobierno de Rómulo Betancourt, luego director de la Oficina Central de Coordinación y Planificación durante la presidencia de Rafael Caldera, Petkoff lo corre a Chávez por izquierda.

Dice que el mandatario venezolano malgastó el dinero y las oportunidades. Se lo anticipó un año atrás: "¿La «petrodiplomacia» es sostenible a 60 dólares el barril? Llegó la hora de escoger entre la mantequilla y los cañones".

Según sus cálculos, el gobierno aguantará este año. "Pero aguantar significa comerse su propio hígado. Es curioso que estos «socialistas» nunca previeron las crisis cíclicas del capitalismo", dijo en tono burlón.

Tanto para Petkoff como para el otro gran periodista político de los medios de comunicación venezolanos, Nelson Bocaranda, el líder venezolano intenta ahora "huir hacia adelante".

Por eso aceleró sus medidas, anunció estatizaciones, cargó contra el canal Globovisión y promueve leyes, cuando menos polémicas, de reparto electoral, importación de libros o patria potestad.

También impidió elecciones libres en el decisivo gremio petrolero e intenta cancelar los comicios para concejales, previstos para este año.

"Chávez no es estúpido -continuó Petkoff-. La ofensiva es por el «ahora o nunca», por su intento de alcanzar el control absoluto. Ojo, esto no es Cuba, pero hay una propensión totalitaria. Chávez busca aguantar en el poder hasta que repunte el precio del barril del petróleo, según cree, en el segundo semestre de este año."

"Efectos sociales tenebrosos"

Ese repunte comenzó. Pero ¿qué ocurrirá si se retrasa la recuperación que Chávez pretende, es decir, llegar a 80 o 90 dólares por barril?

"Los efectos sociales pueden ser tenebrosos. Por eso hay que verle la cara al crédito que firmó Chávez en Brasil para destrabar inversiones en Venezuela por 4300 millones de dólares. Esto, en un país que gozó de los ingresos fiscales más altos de su historia", le dice a LA NACION Antonio Casas González, presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), durante la presidencia de Rafael Caldera y el primer año de la gestión de Chávez.

"Parte de ese dinero, para que entienda, será para cancelar la deuda del gobierno con una empresa brasileña que amplía el metro de Caracas, entre otras obras", añadió.

Chávez jura, sin embargo, que cuenta con dinero suficiente para "más nacionalizaciones".

Aun cuando ya acordó (pero no efectivizó) compensaciones a Techint por Siderúrgica del Orinoco (Sidor), con 1970 millones de dólares; al Banco de Santander por su Banco de Venezuela con 1050 millones de dólares; más lo que todavía disputa con Cementera de México (Cemex), que se estima en otros 1000 millones de dólares.

Son sólo tres de las más de 120 estatizaciones que abarcan desde arroceras hasta puertos, de petroleras al transporte.

Para peor, el 75% de las empresas privadas registran caídas en sus ventas, según la Red por la Defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución, que también calcula que por lo menos 60 empresas públicas tienen sus cuentas en rojo.

En tanto, Pdvsa emitió un bono por 2500 millones de dólares, sin cupones durante los primeros dos años, les adeuda 13.800 millones a sus proveedores, sus ingresos cayeron 55% durante el primer trimestre del año, contrajo deuda en Japón en abril por 1500 millones dólares y su presidente, Rafael Ramírez, viajará otra vez hasta ese país en cuestión de días a la caza de más financiamiento.

Riesgo inflacionario

Todo eso explica por qué el gobierno excluyó del tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares por dólar a casi todos los rubros y actividades, salvo alimentos y remedios.

También lo explica que el ente oficial encargado de la administración de divisas (Cadivi) registra más de 10.000 millones de dólares en operaciones retrasadas.

Ergo, la cotización de casi toda la vida económica por el dólar paralelo, que se sitúa por encima de los 5 bolívares, derivó en inflación: 32% en Caracas entre abril de 2008 y abril de este año.

La carne de primera que se distribuye en los mercados municipales, por ejemplo, pasó de 10 bolívares por kilo a 17,60 bolívares (76% más).

Si al recalentamiento de precios se le suma la desaceleración económica, se llega a la "estanflación".

Pero eso es puertas adentro de Venezuela. ¿Y hacia afuera? La "petrodiplomacia" de Chávez, como la denominó el escritor peruano Mario Vargas Llosa al dialogar con LA NACION, se redujo ahora a sólo "diplomacia". ¿Ejemplo?

Las refinerías prometidas a lo largo del hemisferio siguen en eso, promesas, aun cuando Chávez se mantiene como una de las voces más estridentes de la región.

Aun así, además, y pese a la ferocidad de las críticas que le caen encima y a los escándalos de corrupción que cada semana dejan al caso de Antonini Wilson y la valija con los dólares como una manchita, el líder venezolano ganaría otra vez la presidencia si la votación fuera hoy. En parte, por el colapso del sistema de partidos.

"Del otro lado no hay nada", es la respuesta habitual. Pero, también, porque Chávez entabla una conexión única con los venezolanos. Comunicador eximio, los conmueve, a favor o en contra, como ninguna otra figura pública.

"Corrompido y todo, los sectores empobrecidos mejoraron con su gobierno -remarcó Petkoff-. Chávez es el típico líder carismático, aún hoy es el outsider perfecto."

En efecto, es el líder que fija, cambia y vuelve a cambiar las reglas a su antojo. Es el que bromea, se enfada, abraza, canta y llora, en vivo y en directo, desde su Aló Presidente . Es, aún hoy, el dueño de la pelota caribeña.

La incógnita es qué ocurrirá con él y su país, si el barril no cumple con su pronóstico, que huele mucho a ruego: "¡Sube, sube!".

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