Chávez acusa a la prensa argentina

El venezolano Hugo Chávez, que mantiene desde hace años una relación tumultuosa con los medios de comunicación de su país, ayer manifestó su enojo con la prensa argentina.
Al lado de su colega Lula da Silva, y dando casi por descontado su apoyo, el jefe de Estado bolivariano sostuvo que "algunos medios de Buenos Aires crearon un alboroto, con el fin de hacerle daño a la Presidenta y hacerme daño en la relación con ella".

Según Chávez, "nos acusan de cualquier cosa". Mirando a Lula, le pidió: "Permítame una digresión. Pero siempre tratan de satanizar a Venezuela, ante cualquier cosa que ocurra".

Luego el venezolano se quejó de que "la acusan a la compañera Cristina de no defender los intereses de la Argentina".

Se refería, así, a la postura del gobierno de la presidenta Fernández de Kirchner de no exigir a Venezuela una revisión de las últimas nacionalizaciones de empresas siderúrgicas argentinas por "respeto a la soberanía" de cada país.

Y continuó: "Nosotros hemos nacionalizado algunas de esas compañías en sectores que consideramos estratégicos. Y estos empresarios argentinos que están en Venezuela deben agradecerle a Cristina que ella sea la Presidenta porque gracias a su mediación hemos logrado llegar a acuerdos sobre indemnizaciones".

Siempre en diálogo con Lula, aunque su respuesta procedía de una pregunta del periodismo, el jefe de Estado venezolano concluyó: "Quiero saludar a la compañera desde aquí porque la están bombardeando por estas razones".

En esa rueda de prensa, Chávez no vaciló al señalar: "Venezuela marcha hacia el socialismo. Pero estamos en plena transición hacia un modelo original, propio. Porque no hay manual sobre este tema. Lo estamos inventando".

En el modelo del "socialismo bolivariano", definido por el presidente, no se niega en absoluto la inversión privada. "Nosotros queremos un desarrollo armónico entre la propiedad pública, la comunal y la de los privados". Citó, entonces, como ejemplo al brasileño Emilio Odebrecht, dueño de la constructora homónima, con fuertes intereses en Caracas.

Y contó: "Hasta a don Emilio lo tengo como pro socialista, de tanto conversar de los intereses de nuestros pueblos".

Lo puso entonces como paradigma del "buen comportamiento" que Chávez quiere conseguir de los grandes holdings extranjeros en su país.

"El empresariado brasileño es muy bienvenido en Venezuela, porque ellos vienen a trabajar aquí", subrayó por contraposición a los industriales argentinos para quienes no tuvo, precisamente, palabras elogiosas.

Fue tan crítico contra ellos que luego debió atenuar sus posiciones: "También hay buenos empresarios de Argentina. Muchos de ellos vinieron a fabricar cosechadoras, maquinaras agrícolas" sostuvo.

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