En Chascomús, lloran la pérdida de su máximo referente

La ciudad natal del ex presidente refleja consternación y tristeza en sus calles; "ayudaba a pagar cuentas ajenas en la farmacia", recordó un amigo en diálogo con lanacion.com; anécdotas y añoranzasChascomús llora la muerte de Raúl Alfonsín. No es fácil digerir la noticia: el cariño es grande y se ha construido a lo largo de muchos años en esta localidad que vio nacer al caudillo radical y comenzar allí su avasallante carrera política como un humilde concejal vecinal en 1951.

Chascomús llora la muerte de Raúl Alfonsín. No es fácil digerir la noticia: el cariño es grande y se ha construido a lo largo de muchos años en esta localidad que vio nacer al caudillo radical y comenzar allí su avasallante carrera política como un humilde concejal vecinal en 1951.

Las calles semi vacías, paralizadas, muestran consternación y tristeza. Los vecinos, incluso los que son amigos de toda una vida, hablan bajito entre ellos por respeto. Sus miradas reflejan ya la ausencia del máximo referente de la ciudad: Raulito, como se lo conocía antes de que accediera a la presidencia.

Los habitantes de esta localidad ubicada a 123 kilómetros de Buenos Aires organizan una caravana, con micros del comité radical. Saldrá a las 13 con el objetivo de despedir los restos del ex presidente, velados en el Congreso Nacional, según confirmaron en esa ciudad.

"Chascomús está consternada", afirmó a lanacion.com Miguel Angel Cerimele, director del canal 5 de esa localidad, quien relató cómo viven los vecinos la triste noticia. "Esta ciudad lo recuerda con mucho cariño más allá de todas las divisiones políticas", agregó el periodista.

"Parecía que la ciudad se apagaba anoche por la tristeza y la congoja, por la irreparable pérdida. Ha significado un orgullo y una satisfacción para todos los habitantes de Chascomús", relató.

"Está todo paralizado", dijo a este medio Jorge Francisco Nimo, un íntimo amigo del ex presidente. "La tristeza se nota en la mirada de la gente, los que nos conocemos hablamos en voz baja", comentó el hombre de 72 años que conoció en enero de 1957 a Alfonsín, cuando recién salía del secundario y comenzó a trabajar en un estudio jurídico.

"Hasta que fue presidente era Raulito, el padre fue siempre Raúl", recordó. "Siempre fue muy ayudador, ayudaba a pagar cuentas ajenas en la farmacia, le tiraba unos mangos a un amigo cuando tenía que enterrar a la madre y fue garante de muchos en el banco. Era generoso, noble y muy leal", lo describió.

"Me acuerdo que en tiempos de la dictadura de [Juan Carlos] Onganía íbamos caminando por Florida y Córdoba. Queríamos ir a la casa de un imprentero para pagarle por adelantado la impresión de una revista. ´Vamos a pie, si nos alcanza la guita nos tomamos un taxi´, me dijo Raúl", contó.

Y agregó: "Al final nos encontramos a un amigo y vimos que venían dos taxis: uno destartalado y otro nuevito. Nuestro amigo dijo que dejemos pasar el primero y tomemos el segundo, el nuevito. ´No, tomemos el viejito, ese tiene que ganarse el mango´, dijo Raúl".

Sencillez y sabiduría. Por otro lado, el periodista de Canal 5 contó que tuvo muchas posibilidades de hablar con él por su cercanía a Ricardo, uno de los hijos del ex presidente. "Desde el punto de vista de nuestro quehacer periodístico, la estatura del doctor Alfonsín nos ocasionaba una pila de nervios. Pero con su sencillez y sabiduría nos hacía pasar momentos muy gratos, que nos han cultivado", estimó.

"La ciudad está consternada y triste por la despedida de Raúl Alfonsín. Pero él va a permanecer en la historia de la ciudad como un ejemplo claro de lo que debe ser un gobernante, un político; un hombre de bien por su honestidad, su sencillez y su desprendimiento material. Es un ejemplo que hemos palpado de cerca", reflexionó.

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