Charla con Cobos inquietó a aliados K y anti-K de Juez

Los radicales, por ejemplo, no terminan de resolver qué diablos harán con Cobos. ¿Conviene/corresponde amnistiarlo? No mientras siga...
Luis Juez pilotea su barco con brutos golpes de timón, sin importarle demasiado que, a babor y a estribor (por no decir a izquierda y a derecha, porque cualquier ideología es extranjera en una metáfora del juecismo), caigan al agua marineros vencidos por el mareo. Total, por popa siempre habrá más dispuestos a subir. El tesoro está a la vista.

Ayer, Juez se reunió con Julio Cobos; apenas habían pasado 48 horas de un encuentro en Buenos Aires con Elisa Carrió, la chaqueña que compite con el mendocino por la primacía del gelatinoso espacio opositor.

La foto con el vicepresidente desacomodó a aliados de 2007, y también a algunos que pretender serlo en 2009.

Los radicales, por ejemplo, no terminan de resolver qué diablos harán con Cobos. ¿Conviene/corresponde amnistiarlo? No mientras siga siendo funcionario kirchnerista, dicen los que hoy mandan. Es insuficiente, incluso, que el vicepresidente haya rendido tributo a Raúl Alfonsín; después de todo, hasta Cristina de Kirchner lo hace.

Juez tiene dos a querer en el radicalismo: Mario Negri y Oscar Aguad. No conviene confundir demasiado el escenario, pero debe advertirse que ambos son polos opuestos en la UCR. Negri sigue los pasos de Gerardo Morales, al punto de que pretende reemplazarlo en la presidencia del Comité Nacional, y además es lilista. Esos dos son buenos motivos para que el entrerriano, acostumbrado a pisar con cuidado, cuadre entre los que exigen que Cobos haga la “gran Chacho” antes de recuperar el carnet radical. Apenas susurró que no se debía “sobreactuar” el regreso del mendocino. Aguad, en cambio, fue más enfático en empeñarse en el regreso de Cobos.

Indiferente a las complicaciones de sus aspirantes a aliados, Juez fue anfitrión de Cobos, el vicepresidente K o anti K, según quien lo juzgue. Después de todo, Rubén Martí y otros que asomaron sus cabezas ayer siguen siendo radicales, o algo así.

“La oposición somos nosotros”

Aunque con precaución, levantó un dedo índice el arista Omar Ruiz, el contacto de Carrió con Juez en Córdoba. “Cobos forma parte del gobierno, no es la oposición”, describió Ruiz. Y subrayó: “La oposición somos nosotros”. Luego, suavizó la advertencia imaginando que el encuentro de ayer tuvo carácter “institucional”.

A babor, se escuchó algo muy diferente al canto de una sirena. La peronista Nadia Fernández, legisladora del Frente Cívico y Social a la que desde el bloque Unión por Córdoba tratan de capturar con lisonjeros aplausos cuando elogia al líder común, tronó.

“Vendepatria”

No dijo que Juez sea un “vendepatria”, pero un simple silogismo conduce a esa conclusión. Calificó de esa manera a Cobos, y agregó: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Entre peronistas, y Fernández y Juez lo son, “vendepatria” es el peor adjetivo que puede asestarse a un enemigo.

Hasta lo acusó de traicionar los principios del Frente Cívico y Social. “Después de las reuniones con Carrió y con Cobos, cada vez se profundiza la brecha que hoy existe entre Luis Juez y lo que fue su proyecto político”, analizó. “El se corrió”, acusó, antes de llamar el cónclave Juez-Cobos de “insultante para los intereses del pueblo de Córdoba, para los más vulnerables”. Y por si sus palabras provocan la ira del jefe del Frente Cívico y Social, desafió (¿y pidió?): “que me eche”. El juecismo ya perdió dos legisladores que decidieron priorizar al kirchnerismo, Enrique Asbert y Silvia Rivero, y hay otros a los que se especula que llegado el caso podrían seguir idéntico camino: la propia Fernández, Raúl Jiménez y Adela Coria.

También por izquierda hizo conocer su malestar con Juez por recibir al mendocino la diputada nacional Cecilia Merchán (Libres del Sur), la kirchnerista part-time que, cada vez más, es también juecista part-time.

El de ayer fue un nuevo capítulo en la novela de aventura de la «nueva política», cuyo protagonista principal en Córdoba es Juez. En la «nueva política» no hay coherencia ideológica y abundan las contradicciones. O, de otro modo, lo único coherente es lo contradictorio. Y los que no lo entiendan de ese modo no pueden navegar con Juez.

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