CHACARITA 0 - CENTRAL 1 Primerizos

Central fue una fiesta. Su gente copó la cancha, celebró ante Chaca la cuarta victoria que lo mantiene como único líder y Broun, la figura, volvió rápido a Rosario porque fue papá.
El sol, suave, iluminó más aún a esa popular visitante. Le dio un mayor brillo a una multitud que, de por sí, brilló por sí sola. Fueron 8.000 corazones que gozaron de un nuevo éxito, del cuarto consecutivo, de la punta del torneo que ese grupo de jugadores jóvenes defiende. "¡Vamos, vamos los pibes!", se enrojecieron las gargantas de la masa de Central. Cantaron durante todo el partido, fueron más locales que nunca en casa ajena, sorprendieron hasta a los de Chacarita. Y no les interesó que el equipo jugara mal, lo tomaron como apenas un detalle. También lo fue para los jugadores que terminaron abrazados en el festejo de la victoria. Y mucho más para Jorge Broun, la figura de la tarde que se desmoronó sobre el césped en medio de un estallido de lágrimas apenas finalizó el encuentro.

"Me tengo que ir ya mismo a Rosario porque mi esposa acaba de tener a Santino, mi hijo. A él le dediqué el triunfo, abajo llevaba una camiseta con su nombre", cuenta el arquero, a las corridas, antes de subirse a su auto rumbo al ansiado contacto con su pequeño. Un rato antes ya había compartido otra satisfacción con otros chicos: sus compañeros de equipo, cuyo promedio de edad es de 23 años, seis meses y dos días.

El Gigante de... Sin caer en exageraciones, el Tomás Ducó pareció haber mutado en el Gigante de Arroyito. Fue una sensación indiscutible generada desde lo visual y lo auditivo. No hubo instante en el que se acallara el aliento. Hubo fiesta total en esa tribuna. Los que saltaban y sonreían recibían cosas. Porque los chicos, si bien esta vez no les sobro nada, batallaron ferozmente como siempre en cada rincón de la cancha. Hay una simbiosis entre los de afuera y los de adentro. El "¡vamos la Acadé!", explotó. Y ni siquiera se detuvo cuando Chacarita atacó y generó peligro. El aguante fue tal que Chitzoff, en medio del partido, no pudo resistir la tentación y se dio vuelta para observar ese espectáculo. "Están todos locos, ja, es increíble el apoyo que nos dan. Es muy bueno jugar así, lo sentimos mucho ese respaldo", relató.

Por si faltara algo, afloró el trapo con forma de camiseta gigante, con la leyenda "el tercer grande". Y hubo cómplices, claro: la gente de Chaca, muy amiga de la de Central. "Le damos la bienvenida a la institución más grande de Santa Fe", fue el recibimiento que hizo la voz del estadio. Y un rato después, todos se unieron en un grito: "Borombombón, el que no salta es de Boca y Newell's Old Boys". Y hubo más: !Que bonita, las dos hinchadas juntas, de Central y Chacarita".

"La verdad, que jugamos de locales. Esto no me llama la atención porque los hinchas de Central son así, nos ayudan mucho en lo anímico", sostuvo el Cachi Zelaya. Alguna vez, Cuffaro Russo dijo que "los pibes tienen tanto hambre que son capaces de cortar una ligustrina con la boca". Esto lo ratifican en cada compromiso, Y eso, sin dudas, es muy bien transmitido al pueblo Canalla.

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