Los cesteros de palma se rebelan contra el olvido en Copacabana

Los cesteros de palma se rebelan contra el olvido en Copacabana
Hace cinco años, una ONG y una empresa empezaron a colaborar con ellos. Aumentaron sus ingresos.
Copacabana. Una entidad civil sin fines de lucro se unió hace un par de años con un grupo de arquitectos para conjurar el olvido de antiguos saberes que estaban y están en manos de los tejedores de hoja de palma del norte cordobés. Hoy, 22 artesanos participan en un proyecto de gestión asociada impulsado por el Instituto para la Cultura, la Innovación y el Desarrollo (Incide) que les está cambiando la vida.

La iniciativa ha permitido, en menos de cinco años, triplicar la capacidad productiva e incrementar en un 60 por ciento los ingresos de los cesteros.

Preservar las raíces. La cestería es una labor artesanal ancestral en Copacabana. Este pequeño pueblo rural de Ischilín, signado por la pobreza, está ubicado a 40 kilómetros de Deán Funes y a 144 al noroeste de la capital provincial.

En ese rincón agreste que no termina de desperezarse en las últimas estribaciones de las Sierras Chicas, el oficio de tejer la hoja de palma para transformarla en objetos de uso cotidiano tiene su origen en los pueblos comechingones que dominaban la comarca entre el 700 y el 1500 de la era cristiana.

Desde entonces, la técnica del secado y la separación en tiras de las hojas de palma de caranday para transformarlas en cestos, baúles, carteras, paneras, posaplatos y otras artesanías se ha venido transmitiendo de manera generacional. A tal punto que en Copacabana es difícil encontrar a alguien, independientemente de su edad, sexo o composición familiar, que no domine alguna de las labores propias del proceso de producción de la cestería (elección y corte de la hoja, secado y despunte, separación de la hoja en relleno y lonja, armado de los manojos, tejido y humectación).

Para la mayoría de los cesteros, el oficio representa su principal fuente de subsistencia. Pero el riesgo de que desaparezca este arte radica en la dificultad que tienen para vender su producción a precios justos.

Hasta hace poco, los artesanos trocaban sus productos por alimentos y otras mercancías. Excepcionalmente lograban venderlos por cuenta propia a comerciantes o particulares. Y cuando lo conseguían, el ingreso era módico.

Esta situación se está modificando de manera gradual. Se debe, en gran medida, al programa de capacitación de los artesanos y a la elaboración de manufacturas con valor agregado.

"Ahora se cuenta con plata en efectivo. Eso es muy ganancioso para nosotros porque no tenemos que ‘cambalachear’ cestos por un kilo de yerba o carne", dijo Enrique Cáceres (52), cestero desde los 9 años.

Sueño compartido. "La iniciativa se planificó desde un primer momento como una propuesta de trabajo compartido, potenciando la habilidad y la destreza de cada uno de los actores involucrados", contó Jimena Mercado, miembro del equipo técnico del Incide.

La asociación civil apoyó la iniciativa, tanto en el plano social y organizativo como en el productivo. También, logró que Transportadora del Gas del Norte (TGN), a través de su área de responsabilidad social empresarial, se sumara a este proyecto de trabajo asociado y de impacto significativo en Copacabana.

"La empresa –dedicada al transporte de gas natural por gasoductos de alta presión en el centro y norte de la Argentina– venía desarrollando distintas experiencias de participación con organizaciones que intervienen en comunidades vecinas a las plantas del gasoducto que administra", afirmó Mercado. "TGN considera, como nosotros, que dar una mano en la promoción de los artesanos de Copacabana es una apuesta por mejorar no sólo la calidad de vida de los cesteros sino también la de otros pobladores de la región donde tiene presencia empresarial", remarcó.

La transportadora de gas compró, en 2007, 240 portabotellas, 120 posapavas y 800 portalápices en palma de caranday para regalos empresariales y abrió el camino para que otras empresas hicieran lo mismo, contribuyendo con la consolidación del proyecto.

"Los logros alcanzados hasta el momento trazaron otros horizontes al grupo de cesteros de Copacabana. Muestra de ello es que han confeccionado nuevos prototipos de piezas que son modelos de análisis y estudio en universidades extranjeras y participan en exposiciones de diseño en el ámbito nacional y en el extranjero", concluyó Mercado.

El conjuro contra el olvido alimenta la esperanza.

Comentá la nota