Cervezas en la Casa Blanca para enfriar un conflicto racial

El profesor detenido y el policía buscaron limar asperezas sin mucha suerte.
Toda la cerveza del mundo no hubiera alcanzado para diluir ayer en la Casa Blanca la controversia racial generada en el seno de la sociedad estadounidense tras el arresto del profesor afroamericano de Harvard, Henry Louis Gates, por un policía blanco, el sargento Jim Crowley, cuando intentaba ingresar a su propia casa. La llamada "cumbre de la cerveza" fue organizada por el presidente Barack Obama para apagar el fuego que él mismo contribuyó a alimentar cuando dijo que el arresto de Gates "había sido una estupidez".

Pero ¿qué es lo que realmente logró con su cumbre? Sin duda, Obama se sacó de encima la controversia generada por el incidente, y de ahora en más podrá volver a concentrase en la dificultosa aprobación de su reforma del sistema de salud en el Congreso. Pero, sin duda, la controversia continuará a otros niveles.

Terminada la reunión en el jardín de las Rosas de la Casa Blanca, cerveza mediante, entre Gates, Crowley, Obama y el vicepresidente Joe Biden, el mandatario dijo que había sido un encuentro muy fructífero, que Gates y Crowley se habían escuchado mutuamente.

"Yo siempre pensé que los que nos une es más fuerte que lo que nos divide. Espero que todos hayamos aprendido la lección de este episodio", agregó Obama. El sargento Crowley dijo sin embargo que con Gates sólo habían acordado que no están tan de acuerdo.

De hecho, el profesor Gates se queja porque dice que el sargento lo detuvo por ser negro. El policía explicó por su lado que él fue a la casa de Gates en respuesta a un llamado de una señora que decía que habían dos hombres que intentaban ingresar en su casa y que era evidente que no tenían llaves.

El arresto se produjo porque, según Crowley, Gates quien se encontraba con su chofer, lo insultó cuando comenzó a tomar sus datos. Un policía afroamericano que se encontraba con Crowley, León Kholsley, ha corroborado esta versión de los hechos.

En presencia de Obama y de Biden, mientras tomaban sus cervezas preferidas, Crowley y Gates también acordaron volver a reunirse para seguir hablando del arresto sobre el cual nadie realmente está de acuerdo.

Al decir que el arresto fue una estupidez, Obama fue totalmente espontáneo. No utilizó ningún tamiz público. Reaccionó como reaccionaron todos los estadounidenses de acuerdo a sus propias experiencias a nivel racial.

Los afroamericanos que han sido tratados por la policía injustamente por el simple hecho de ser negros se aliaron automáticamente con el profesor Gates. Todos aquellos que se oponen a lo que llaman race profile, es decir al uso del perfil racial para tratar a un sospechoso, ya sean afroamericanos o blancos, también defendieron la posición de Gates. Viceversa, todos los que creen que los negros y los hispanos son más propensos a cometer crímenes se aliaron automáticamente con el policía que, según ellos, estaba cumpliendo con su deber.

El debate es interesante porque hace a la esencia del racismo en EE.UU. y pone en evidencia que, aunque el presidente que ocupa la Casa Blanca es un afroamericano, el problema racial sigue vigente.

Lo cierto es que la única ausente en la cumbre de la cerveza de ayer fue la señora que inició el incidente al llamar al 911 para decir que había dos hombres que estaban intentando ingresar a lo de Gates. Se llama Lucia Whalen. Frente a las sobrerreacciones de Gates, Crowley y la del propio Obama, ella fue la única que tuvo una conducta intachable. La única que actuó responsablemente.

Según explicó en una conferencia de prensa, Whalen llamó a la policía a pedido de una vecina que había visto a dos hombres sospechosos. Fue entonces que la policía le preguntó si eran negros. Ella respondió que no sabía, que no podía verlos bien. Que creía que uno de ellos era hispano.

Ese llamando le valió a Whalen amenazas de muerte para ella y para todas su familia simplemente porque, en un comunicado, la policía dijo luego que ella había visto a dos negros con mochilas frente a la puerta de Gates. La policía luego se corrigió y dio a conocer la grabación de la conversación. Pero la corrección fue una prueba más del racismo que hay latente. La única que salió totalmente reivindicada fue Whalen, la única que no fue invitada a la Casa Blanca.

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