Cerró la ex Sol de Mayo, hay más de 30 despedidos

El sábado los empleados recibieron los telegramas de despido y ayer lo informaron a la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Provincia.
Hacía muchos años que un grupo de vecinos había iniciado un contundente reclamo en contra de la contaminación del ambiente, por olores, polvillo y ruidos que generaba la empresa Enrique Zeni y Cía., más conocida como ex Sol de Mayo. De los momentos de mayor crecimiento en la protesta, la aceitera ubicada en la avenida Roque Sáenz Peña realizó algunas obras para disminuir los ruidos, luego de varios procedimientos en este sentido de la Municipalidad de Rafaela, pero con la crisis que afecta al sector, parece que los números se hicieron cada vez más difíciles de rendir y fue entonces que el día sábado, tanto por la mañana, como por la tarde, unos 30 empleados recibieron los telegramas de despido.

Durante la mañana de ayer, unos siete empleados se dirigieron a la sede local del Ministerio de Trabajo, donde se entrevistaron con Carlos Farinoli para plantear la situación que afecta a todo el personal de la firma cuyos propietarios son oriundos de la ciudad de Buenos Aires.

Lo cierto es que Zeni toma esta decisión luego de malos rendimientos financieros, sin embargo, pone a disposición de más de 30 trabajadores de todos los sectores productivos y administrativos, los montos correspondientes a indemnizaciones, tal como lo exige la Ley.

Mientras uno de los delegados sindicales ya se encuentra en Capital Federal gestionando el caso ante la central del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera, en nuestra ciudad son muchas las familias que enfrentan una tremenda incertidumbre a pocas horas de la Navidad, por la determinación inesperada y repentina.

Tal fue la sorpresa, que según pudo saber este Diario, los movimientos en la planta durante los últimos días no fueron atípicos como para poder predecir este desenlace.

Era conocido que con el probable tratamiento de un proyecto de ordenanza que disponía el traslado de los silos del centro de la ciudad a la zona rural, la empresa no podría afrontar la obligación, sin embargo, con el olvido de esa posible normativa en los cajones del Concejo Municipal, se había calmado la negativa expectativa, tomando las palabras que en septiembre de 2008, el gerente, Roberto Zeni, quien ratificaba que "la empresa no se encuentra en condiciones de realizar la inversión que demandaría el plan de relocalización estipulado por la nueva normativa". Los pasos legislativos locales dejaron de lado el proyecto y se suponía que esto le daría más tiempo a la firma para recomponer su situación, si se tiene en cuenta que los precios de los aceites a nivel exportador y nacional comienzan a registrar un leve crecimiento, pero la recuperación no se dio en el momento preciso y el cierre llegó de repente.

Ahora se iniciará la fase de gestiones administrativas para el cumplimiento de los compromisos legales asumidos, el sostenimiento de quienes perdieron sus fuentes laborales; y mirando mucho más hacia adelante, encontrar un nuevo destino al establecimiento polémico, pero a la vez clásico de la ciudad.

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