Cerró una fábrica de autopartes y deja 530 desempleados.

En lo que representa el conflicto laboral más grave en Santa Fe desde el advenimiento de la crisis internacional, la empresa alemana de autopartes Mahle oficializó ayer su decisión de cerrar su planta de la ciudad de Rosario, que emplea a unos 530 trabajadores.
La medida, que generó la inmediata toma de la fábrica por parte de los obreros, la cual se prolongará durante todo el fin de semana, provocó un profundo malestar y estupor tanto en el Gobierno provincial como nacional.

Ante la gravedad de la situación, el gobernador Hermes Binner pidió con urgencia una audiencia con la presidenta Cristina Fernández para acordar los pasos a seguir en pos de intentar revertir la medida. En tanto, el ministro de Trabajo de Santa Fe, Carlos Rodríguez, -quien calificó al cierre como "absolutamente inaceptable"- se reunió con su par nacional Carlos Tomada para abrir el diálogo con la Embajada de Alemania.

Los voceros de la compañía en Argentina justificaron la medida argumentando que la fábrica es "absolutamente inviable e insostenible" desde el punto de vista económico. La decisión de la firma es unificar la producción en otras filiales nacionales. "No son válidos esos argumentos. Porque si bien la crisis afecta a todo el sector automotriz, no todas las compañías cierran sus puertas. La resolución adoptada es irrisoria y está desprovista de todo sentido social", replicó Rodríguez.

En Rosario, los trabajadores, una vez anoticiados de la pérdida de su fuents laboral, optaron por tomar la planta por tiempo indeterminado. "Esto es una verdadera locura. De golpe y porrazo nos avisan que nos quedamos en la calle. Pacíficamente nos vamos a quedar acá hasta que nos aseguren la continuidad de nuestro trabajo", le dijo a Clarín Claudio Maldonado, delegado de planta de la empresa.

La firma alemana, dedicada a la fabricación de aros de pistón -cuenta con otras dos plantes en el país, en Rafaela y en el Talar- , se declaró en crisis a fines del año pasado. La compañía, previo anuncio de una inversión de 16 millones de dólares, garantizó, no obstante, su continuidad en todas sus plantas de Argentina. Hasta ayer, sí estaba vigente un régimen de suspensiones y de reducción de salarios y de horas de trabajo.

El lunes a las 10 se reunirán en Rosario los delegados y autoridades de la UOM con los representantes de la empresa.

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