Cerrado hasta el mes de marzo

El macrismo bloquea el debate porque no quiere darle a la oposición el manejo de la comisión de seguimiento de los organismos de control. La negativa del oficialismo a sesionar impide la asunción del legislador de Nueva Izquierda Marcelo Parrilli.
El PRO archivó las sesiones de la Legislatura para después de las vacaciones. Luego de quedar en minoría en todas las comisiones, el macrismo rompió el acuerdo con la oposición porteña, porque no quiere darle el manejo de una comisión de seguimiento de organismos de control. Con la intervención solapada del operador PRO Santiago de Estrada, el vicepresidente primero Oscar Moscariello anunció que no habrá sesiones hasta 2010: dejó así sin conformar las comisiones y no le permitió asumir su banca al legislador de Nueva Izquierda Marcelo Parrilli. Legisladores porteños y diputados nacionales de centroizquierda advirtieron sobre "la ambición de poderes ejecutivos de permitir que se los controle sólo si ellos, a su vez, manipulan y controlan a quienes deben controlarlos".

Cuando asumió la nueva Legislatura, el PRO consiguió fracturar a la oposición porteña (operó sobre la interna entre el kirchnerismo y Pino Solanas) y se alzó con seis de las diez comisiones estratégicas. No pudo evitar, sin embargo, quedar en minoría en todas las comisiones y debió negociar la división de la Junta de Etica, a partir de la que se formaría una comisión de seguimiento de organismos de control, que los legisladores de Proyecto Sur quieren darle para que presida a Martín Hourest.

Sin embargo, las aguas no se aquietaron tras el acuerdo. Por un lado, hay fuertes diferencias entre los macristas sobre cómo debe ser el reparto de las comisiones que consiguieron: la controversia es por quién presidirá Asuntos Constitucionales, Seguridad y Justicia. Por lo bajo, se empiezan a ver las diferencias entre la conducción del bloque, en manos del peronista Cristian Ritondo, y el sector michettista, desde donde se quejan por haber perdido el control del Ministerio de Educación en el gobierno porteño y no obtener ninguna de las autoridades de la Legislatura.

Por otro lado, la mano del ex titular de la Legislatura De Estrada –a quien llaman "El Obispo" por su estrecha relación con la Iglesia– se hizo sentir para que no se creara una comisión de seguimiento de organismos de control, ni tampoco se dividiera la de Legislación General y Trabajo. En la sesión extraordinaria en la que se iba a votar la conformación de las comisiones, los macristas anunciaron la ruptura del acuerdo en una reunión de jefes de bloque. Le indicaron a los opositores que "no existía consenso" para que se creara la comisión de control. Propusieron votar al resto de las comisiones, los subsecretarios parlamentarios y "dejar los temas conflictivos para más adelante".

Los opositores rechazaron la propuesta y la sesión se cayó. Hubo un segundo intento de sesión, en la que los macristas propusieron que la comisión de control fuera una comisión especial (lo que implicaría que el funcionamiento dependería de la Junta de Etica, presidida por un macrista). Luego el macrismo acusó a los opositores de no dejarlo asumir a Parrilli, a quien Patricia Walsh le cederá su banca por un acuerdo interno de Nueva Izquierda. El dirigente del MST cuestionó a todos por igual: "Como el PRO y Proyecto Sur aún negocian comisiones y cargos, me impiden asumir. Una vez más, el tironeo antidemocrático de los bloques mayoritarios perjudica a la izquierda y a los trabajadores".

"No habrá sesión hasta el 2010", zanjó Moscariello, quien designó a los subsecretarios de Fortalecimiento Institucional, de Enlace Administrativo y de Labor Parlamentario ad referendum del cuerpo legislativo. Las comisiones quedaron para marzo. Los bloques de Proyecto Sur, Diálogo por Buenos Aires, Igualdad Social y Nueva Izquierda salieron a cuestionar el bloqueo PRO. Enviaron una carta a diputados y senadores porteños en la que les informaron que el PRO impide "la supervisión sobre los organismos de control del Estado" y pretende que "sea monopolio de quien ejerza el gobierno".

"Le pedimos a Macri una respuesta institucional. Si tuvieran una pizca de sentimiento democrático deberían pensar si no hace falta ver la visión de otro. Las peores decisiones las tomaron en soledad", recordó Hourest, quien detalló que la comisión tiene como fin "hacer un seguimiento sistemático, que permita reunirse con los directorios de organismos de control y que arme, por ejemplo, un mapa de los proveedores". Por su parte, el diputado Claudio Lozano recordó que la actitud de Macri se contradice con su prédica en el Congreso nacional: "Está reclamando a nivel nacional una calidad institucional que pretende vulnerar en el distrito que gobierna. El comportamiento de Macri es inaceptable y repudiable", advirtió Lozano, quien firmó un comunicado conjunto con Pino Solanas y el resto del bloque de Proyecto Sur en Diputados. Allí remarcaron que "la supervisión de los organismos de control de la ciudad no puede quedar en manos del propio oficialismo".

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