La cereza mendocina enfrenta una dura encrucijada comercial

La cereza mendocina enfrenta una dura encrucijada comercial
La alta producción de 2008 y la baja en la superficie cultivada, preocupan al sector. Censo del IDR.
El sector de las cerezas de Mendoza tuvo un año signado, como en la mayoría de los casos, por la incertidumbre que vive el mundo a partir de la crisis internacional, pero también por cuestiones productivas que afectaron su negocio.

Los primeros datos de la temporada, aportados por los propios productores hacia el mes de noviembre pasado, indicaban que habría una producción récord, lo que sumado a los problemas comerciales en los países de destino de sus exportaciones, no auguraba un buen año.

En cuestiones de mercado, definitivamente la campaña no fue buena, ya que si bien hubo aumentos de volumen y de divisas, los resultados no fueron los esperados.

Mendoza vendió al exterior esta última temporada, cerca de 1.600 toneladas de cereza, con un repunte frente a 2007 del 35% en volumen, ya que aquel año se habían exportado 1.185 toneladas.

Pero ante la gran producción, las expectativas implicaban una mayor venta, lo cual no sucedió.

Hay que tener en cuenta que 2007 fue un año muy malo en lo productivo. La cuestión climatológica generó estragos en las plantas y los volúmenes resultaron un 40% menores a los que se dieron en 2008.

Ante esta situación, donde la producción excesiva no se tradujo en mejoras comerciales, el sector decidió buscar información certera sobre el comportamiento productivo, con el fin de poder renovar sus decisiones en el futuro.

Así, los cereceros le solicitaron al Instituto de Desarrollo Rural (IDR), un censo productivo, que fue presentado ayer a los empresarios.

Los primeros datos del informe, indican que en Mendoza se cosecharon en 2008, 6.881,2 toneladas de esta fruta, en 1.134,38 hectáreas.

Las cifras en principio no implicarían demasiado análisis, pero al comparar con otros años, voces de alarma se levantan. Es que en lo referido a la superficie, se comprueba una clara disminución, ya que hacia 2005, había 1.226,3 hectáreas productivas, según el censo de ese año.

En cuanto a la producción, las 6.800 toneladas confirmaron la superioridad frente a otros años, pero esto implicó una carga excesiva en las plantas y tamaños de fruta mucho menores a los preferidos por los compradores extranjeros.

Este cruce de superproducción, caída de superficie y problemas de comercialización, generó un escenario muy difícil para el ámbito de la cereza.

Alberto Carleti, presidente de Mendoza Cherries, la comisión que reúne a productores y exportadores de cerezas, mostró su preocupación. “Algo está pasando y algo debemos hacer”, dijo el empresario, consciente de que no todos los años tienen alta producción y de que es necesario “buscar alternativas para mejorar el negocio”.

La cereza es una fruta muy susceptible a los cambios climáticos y requiere un esfuerzo superior para su cuidado y producción. La necesidad de que los ámbitos productivos se mantengan y crezcan es fundamental para el sector, así como también el hecho de que se obtengan productos de buen tamaño y fincas con rendimientos adecuados, algo que este año, no pasó.

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