“Una cerealera de una manzana paga $ 8,50 y un vecino del Fonavi, $ 17”.

El ejemplo del título es ilustrativo. Una cementera en Sierras Bayas paga apenas 7,65 por Servicios Urbanos por un edificio de 700 mil pesos de valuación fiscal. El martes se tratará el cambio de sistema de cobro de la tasa. Ya no por zonas y metros de frente sino por valuación.
En la última sesión del año el Concejo Deliberante discutirá acaloradamente el cambio del sistema de cobro de la ex tasa de Servicios Urbanos, que ahora se llama Servicios Generales Urbanos y Suburbanos. La reforma fue motorizada por el intendente José Eseverri pero sobre una idea del concejal (ya en banca solitaria y con nombre de PI) Gustavo Alvarez. Los opositores, fragmentados en varios bloques, se oponen fuertemente al cambio, que es básicamente filosófico. Alvarez lo defiende con pasión, dice que la tasa basada en el costo del servicio “es antigua y caducó jurídicamente”, cita casos concretos que desnudan la injusticia del sistema actual y admite que habrá, más allá de las transformaciones, un aumento en el tributo.

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