Una cercanía con olor a efedrina

Por: Ricardo Roa

Zanola no será un kirchnerista de la primera hora. Nunca lo fue de ningún sector. Era, porque ya no se puede decir que siga siéndolo, un equilibrista solitario que se sentaba a la mesa cuando estaba servida. Así formó parte de la Comisión Normalizadora del gremio bancario a fines de la Dictadura. Y así se acercó y alejó del ismo de turno: ubaldinismo, miguelismo, menemismo y ahora el kirchnerismo.

Ningún grupo sindical lo sentía propio aunque él hoy se alineara con Moyano. Pero no hay dudas de su cercanía con los Kirchner. Su gremio fue el primero de la Capital que le organizó un acto de campaña a Cristina, le bancó las boletas y a su alrededor se tejió una red de falsos empresarios contribuyentes a la candidatura de la Presidenta. Se lo puede ver en cuanta foto uno quiera con los K, De Vido y Aníbal Fernández. Sin embargo, todo el Gobierno lo mira en estos días como si nada de esto hubiera pasado.

El juez Oyarbide mandó a detenerlo a la puerta de su casa, con fotógrafos y la TV incluida. Se sabe: es un juez mediático y espectacular pero no siempre. También ventiló a los cuatro vientos el espionaje que salpica a Macri. Y en cambio discretamente sobreseyó al jefe de medios Albistur acusado de irregularidades en la distribución de la publicidad oficial. Y con mayor discreción aún maneja la denuncia contra Kirchner por supuesto enriquecimiento ilícito.

A la Bancaria no le falta nada. Está fundida: tiene un hospital elefantiásico, se le fueron los aportantes más altos y le quedaron los sueldos más bajos y los jubilados. Y encima, la cadena de corrupción infectada de efedrina. Un nuevo eslabón cayó ayer con el ex funcionario bonaerense Costa. Habrá que ver hasta dónde el juez quiere llegar. Con ésta y las otras causas.

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