Más cerca de todos

La visita para la inauguración del Centro Cívico mostró a una Presidenta aún más cercana al calor popular que en agosto último, su primera vez. En Pocito, mucho contacto. En el nuevo edificio, una hora conociendo la parte nueva y hablando con todos.
No pareció la misma Cristina de la televisión y las revistas. Si bien es cierto que ya en la visita de agosto pasado mostró un lado más amigable que en sus anteriores estadías como primera dama, ahora se la vió aún más accesible, más amigable y más compinche con los sanjuaninos.

Desde que bajó del avión Tango 01 el miércoles a la noche lo hizo relajada, espléndida. Después escuchó música clásica y se sorprendió en el flamante auditorio del Centro Cívico. Durmió como una reina en la Casa Uno de la Casa de Gobierno en Desamparados: "Me encantó todo. Muchas gracias por todo", dijo cuando se le preguntó qué le pareció el lugar. Más tarde tocó, besó y se sacó fotos con cuanto sanjuanino tuvo al alcance en Pocito. Se emocionó con el video que contaba la triste historia (con final feliz) del Centro Cívico, donde rompió el protocolo al pararse y saludar a los dos ingenieros calculistas de la magnífica estructura. Y, contrariamente a lo que se le cuestionó durante mucho tiempo, aquí habló con los periodistas cada vez que se cruzó con uno de ellos durante su segunda visita presidencial a San Juan.

Agradecida

"Quiero agradecerles el cariño y el afecto con el que siempre me recibe San Juan y que duermo tan bien acá por el clima", arrancó diciendo en la mañana del jueves, ante los funcionarios giojistas, diputados, intendentes y empleados en la Casa de Gobierno.

Era el día esperado. El de la inauguración del Centro Cívico, un hito en la historia política y cultural de la ciudad. Se cumplía una promesa hecha por Perón en 1946, tras el terremoto del '44: la de hacer un edificio que concentrara a todo el gobierno. Entonces la expectativa era mucha. Por la carga histórica que el momento implicaba. Pero lejos de estar distante, la Presidenta sorprendió al utilizar cada acto como si fuera un cable a tierra. Una imagen poco frecuente fue verla tomar una pala y plantar un árbol en la entrada de la Facultad de Agronomía en Pocito. Allí observó y se interiorizó por cada instrumento de las aulas. Luego, en el Centro Cívico, el gobernador Gioja le mostró y explicó cada foto del Cruce de los Andes, tal como bautizaron a la lujosa sala principal del lugar. Se sentó para probar los modernos sillones de cuero negro. Y hasta disfrutó de algunos minutos del aire puro en la terraza principal que da al sur del edificio, desde donde vió la futura vía rápida que une la ciudad con Rawson por donde iba el ferrocarril.

El zapato

En el primer piso donde funcionará el despacho del gobernador -Gioja volvió a decir que no atenderá allí-, hubo un ágape donde Cristina tuvo un contacto directo con funcionarios, sus esposas, periodistas y empresarios. Se dio el tiempo para atender a todos y conversar de diferentes temas.

Todo eso sin perder ni un instante la elegancia que la caracteriza, más allá de los empujones y apretujones en el que quedó atrapada varias veces. Incluso, en Pocito hasta le sacaron uno de sus hermosos zapatos en un pisotón de un periodista. Solo pegó un grito: "Me sacaron el zapato". Al rato dijo algunas palabras en inglés, en tono fashion, cuando se sintió acorralada. Pero nada de eso le hizo perder la compostura ni el buen humor.

Siempre, más en una mujer, y mucho más cuando administra tanto poder, es un detalle que todos miran. Y el look de Cristina en San Juan estuvo marcado por la sencillez y la infaltable elegancia. Al bajar del avión se la vió con un traje sastre color marrón clarito con un entramado al tono, el mismo que se la vió usar en la televisión durante todo el miércoles para la agenda oficial antes de venir a tierra sanjuanina. Para la jornada del jueves, siguió en esa misma línea, con un conjunto color rosa viejo, con falda de satén y terminaciones y botones de la misma tela en el saco. Siempre, zapatos al tono. Y la misma bijouterie para los dos días: collar de perlas con aros de oro y strass tipo argolla, (estos últimos parecen ser sus preferidos o tener un significado especial porque con ellos suele vérsela seguido).

Las mujeres que la vieron y la tocaron le sacaban una radiografía. Los hombres hacían un comentario más general. Pero a todos les agradó.

Más que palabras

Es que la elegancia de su aspecto físico estuvo acompañado por su ya probada inteligencia en la retórica discursiva en el acto de inauguración del Centro Cívico. No solo se lució al conocer de memoria cada una de las obras públicas que se están ejecutando, sino que supo marcar climas especiales al referirse a la militancia, al público presente y a los sanjuaninos en general.

En la siesta del jueves, tras partir desde Las Chacritas a su Calafate natal, no se escuchó a nadie masticar bronca por la visita presidencial. La Presidenta agradó, su custodia no fue violenta, sus colaboradores no se cansaron de llevarse cartas y pedidos y los réditos para la provincia de futuras obras públicas que dejó en sus anuncios parecieron conformar al grueso de los sanjuaninos.

No es para menos: Con buena cara, de buenos modales y con buena onda, Cristina Fernández de Kirchner terminaba de sacarle a los sanjuaninos una espina de 63 años, que fue el tiempo que duró la promesa de tener un Centro Cívico que, ahora sí, infla el pecho de orgullo a todos los sanjuaninos.

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