Cerca de la revolución.

BOCA: Con entradas agotadas y efervescencia en las calles, San Cristóbal ya espera por Boca. "No se habla de otra cosa", dicen los jugadores del Táchira.
"Acá en la ciudad no se habla de otra cosa". Daniel Arismendi no es un habitante más de San Cristóbal. Nacido allí, es también la figura del Táchira. Y desde ese lugar de privilegio, vecino y rival, no lo duda: "La expectativa que hay es extraordinaria", agrega este delantero que viene de jugar en el Atlante. Es así, nomás. La efervescencia por la primera visita de Boca a esa ciudad es cada vez más alta. El rótulo de jornada histórica se escucha y se lee en cada esquina. Y las entradas para ver al local contra el "mejor equipo de Sudamérica" (así lo venden los diarios y canales de TV) ya están agotadas. Habrá 40.000 almas en el Pueblo Nuevo, un estadio que a partir de la Copa América 07 duplicó su capacidad. Y hay promesa de mucho calor en las tribunas, además de los 30 grados que se esperan a la hora que empiece el partido (20.30, de Argentina).

El plantel de Ischia se enterará de todo esto recién mañana pero, mientras tanto, San Cristóbal vive y respira la revolución Boca. Aunque el Mundial de beisbol esté cerca, hoy en las calles el tema es el fútbol. Y la visita del equipo argentino. Así, los medios y la gente se preparan para sentir en carne propia aquella experiencia que Maracaibo vivió en la Libertadores pasada, con la diferencia de que la hinchada de Táchira es mucho más apasionada y cercana al público argentino en su forma de manifestarse. Por algo, el equipo local es considerado el mejor del país en cuanto a su público y a su sede, aunque está por debajo en títulos de Caracas (nueve contra seis), el otro club grande que en esta Copa ya le ganó a Lanús de local por 3 a 1. Justamente, ambos están en lo más alto de la tabla del torneo local.

"Este es un despiole, de verdad. Acá en San Cristóbal la gente es muy fanática. Se viene hablando desde hace mucho de este partido y acá todos sabemos de Boca, por lo que significa. Jugar contra una potencia así es algo para disfrutar y aprovechar", cuenta Nahuel Fioretto, ex jugador del club y actual volante del equipo local. "¿Qué me dicen los vecinos? Que no ven la hora de que llegue el día del partido. Y que ganemos, claro. Sabemos que eso es difícil, pero a Boca le tenemos respeto, no miedo. Igual todo eso hay que demostrarlo en la cancha", completa Arismendi, su compañero de equipo.

-¿Es la primera vez que te toca enfrentar a Boca?

-Sí, por eso también estoy muy pendiente de este partido. Casi me toca jugar contra Boca el año pasado, pero justo me fui de Maracaibo al Atlante. Igual, tengo a mi amigo Lucas Viatri, con quien jugué acá en Venezuela. Con él, si Dios quiere, voy a cambiar la camiseta.

La victoria de Táchira ante Guaraní por 2 a 1 en Paraguay, la primera de la historia de este equipo venezolano en la Copa Libertadores, alimentó la confianza del equipo y de su gente para lograr la hazaña de poner de rodillas al gigante sudamericano. De todos modos, Boca no sólo es respetado en Venezuela por ser una potencia futbolística, sino porque jamás fue derrotado en estas tierras en sus tres visitas (ganó dos e igualó con Maracaibo, el año pasado). Así, el público local también entiende que un empate estaría a la altura de esta jornada histórica.

Por todo, Boca será recibido con honores en San Cristóbal. De hecho, además de un amplio operativo de seguridad que ya se está difundiendo por los canales, el plantel de Ischia será muy bien custodiado desde el límite con Colombia (llegaba anoche a Cúcuta y hoy también pasará el día en esa ciudad colombiana) a San Cristóbal. Es más, ya está previsto que esa ruta sea cortada para facilitar la libre circulación del micro del equipo cuando cruce el puente internacional San Antonio. De este modo, dicen, el campeón argentino podrá recorrer esos 57 kilómetros en menos tiempo y sin complicaciones, y así llegar al Templo Sagrado venezolano, como llaman al Polideportivo de Pueblo Nuevo.

El equipo local suma cinco victorias consecutivas, una racha que también acompaña esta euforia de su gente. "Sería un sueño ganarle a Boca. Sabemos que somos la esperanza de un montón de hinchas que irán a apoyarnos al estadio y no queremos defraudarlos", promete Arismendi.

Boca se acerca a Venezuela. Y a la revolución...

Comentá la nota