La centroizquierda evalúa aspiraciones legislativas que le planteará a Capitanich

En el espacio de centroizquierda del amplio Frente Chaco Merece Más (Libres del Sur, Frente Grande y el Partido de la Concertación, ex radicales K), se comenzó a discutirse el perfil que debe tener la expresión electoral del oficialismo el próximo año, cuando se deberán renovar dieciséis bancas de diputados provinciales y cuatro de diputados nacionales.
El subsecretario de Derechos Humanos Carlos Martínez, el diputado Daniel San Cristóbal y el vicepresidente de Sefecha Raúl Acosta son sus principales referentes. En cada uno de los partidos a los que pertenecen hay aspiraciones que todavía no se expresan públicamente porque aún no es el momento y también por otros motivos.

A fin del año que viene, San Cristóbal terminará su mandato; pero su partido no quiere resignar el espacio parlamentario. Martínez querría ir por una banca legislativa y a la vez preservar a su espacio el ámbito gubernamental a su cargo. Y Acosta decididamente pretendería, claramente, ocupar un rol más político en la gestión.

¿Hay ida y vuelta?

“Ya saben, es más fácil reunirse con el gobernador”, dicen que es la respuesta de Capitanich a los interlocutores que van en plan de queja porque no pueden articular con diversas áreas del Poder Ejecutivo o el bloque parlamentario del justicialismo, cuando directamente no hay diálogo ni consulta ni nada.

En la gestión la agenda la pone Capitanich; pero el enlace que puede permitir vincular posiciones diferentes sin confrontar no aparece. Hay diferencias entre el frente electoral y la gestión, y desde los partidos políticos tampoco se pudo aportar mucho.

Las reuniones del Frente Chaco Merece marcaron la necesidad de poner en funcionamiento un ámbito de coordinación de la toma de decisiones respecto de la agenda política y de consulta sobre la marcha de gestión. Con Capitanich hay diálogo --se reitera--, pero después hay un gran desierto, interminable.

De hecho, San Cristóbal votó leyes que Capitanich vetó y el gobernador promulgó sanciones que no fueron apoyadas por el PJ y el Frente Grande. Martínez protagonizó más de una confrontación con las dos ministras de Desarrollo Social: Claudia Panzardi primero y Cristina Magnano después. Barrios de Pie fue a protestar contra esas dos ministras en más de un oportunidad.

El mismo enfoque

Martínez, San Cristóbal y Acosta afirman que la Alianza que aún lidera Angel Rozas tiene un solo objetivo político: destruir el gobierno de Capitanich, sea como fuere y con el método más útil y efectivo; y creen que el modo más apropiado de evitar que ese hostigamiento sea efectivo es gestionar a favor de todos los chaqueños, privilegiando a los sectores menos pudientes, que necesitan el auxilio del Estado.

En ese sentido, las preocupaciones van desde la conveniencia de una mejor coordinación con las organizaciones sociales para no aportar a barriles sin fondo y sin privilegiar a nadie, de buscar canalizar adecuadamente el diálogo con sectores gremiales estatales de conflictos recurrentes con el gobierno.

También creen que, más allá de la apariencia del abroquelamiento rozista en la UCR y la Alianza, hay descontento dentro de sus estructuras políticas y partidarias y fuera de éstas. Por ahora sostienen que hay que ganar muchas pequeñas batallas, como las mencionadas y otras más, para ganar los comicios legislativos de 2009 y que la gestión de gobierno debe tener un soporte político que vaya más allá del mismo Capitanich.

Sobre ese punto señalan que si la construcción no se amplía hacia un entramado de intereses que se articulen debidamente, las expectativas pueden acotarse. La gestión es central; pero se alerta sobre complicaciones si el correlato partidario no traduce fielmente las expectativas en votos que deben expresarme por medio del Frente Chaco Merece Más con Capitanich como punto de acumulación de todo el esfuerzo.

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