La central de Itaipú dejó sin luz a Brasil y Paraguay

Una falla en la represa oscureció a 9 estados brasileños, y se calculan 40 millones de afectados. Cortó la energía equivalente a la usada en la Argentina.
Un corte de energía masivo provocado por una falla en la central binacional de Itaipú dejó ayer por la noche en tinieblas a nueve estados brasileños. Se calcula que el apagón afectó a cuarenta millones de personas. Las autoridades descartaron que se trate de un boicot. En Paraguay también hubo problemas, pero el servicio se restableció a las pocas horas.

El colapso se produjo poco después de las diez de la noche (hora local) y afectó a diversas ciudades de los estados de San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais –los más populosos del país– según el director de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), Nelson Hubner, citado por el portal de noticias O Globo.

El funcionario explicó que la falta de energía afectó también a los estados de Mato Grosso do Sul y Paraná. En Paraguay, que comparte con Brasil la central hidroeléctrica de Itaipú –la mayor represa del mundo en operación– el apagón habría sido total desde las 21.25, pero sólo durante pocos minutos.

"La represa de Itaipú está parada, tanto en el lado brasileño como en el lado paraguayo", dijo el funcionario e indicó que en el momento del daño llovía fuertemente en la zona, lo que puede haber ocasionado una descarga eléctrica y la posterior falla del sistema energético. Según las autoridades, la tempestad que azotaba la zona de la represa habría provocado un corto circuito en una de las líneas de transmisión. Como consecuencia, el sistema habría quedado con un déficit de generación de 17 mil megavatios, el equivalente a la potencia general de todo el estado de San Pablo, el más desarrollado del país. Como dato comparativo, para tener luz, la Argentina debe contar con un suministro permanente de 20 mil megavatios.

Otras versiones extraoficiales dan cuenta de que el apagón en Brasil afectó también a algunas zonas de los estados de Espíritu Santo y Pernambuco.

La falla interrumpió el funcionamiento del metro de San Pablo y de Río de Janeiro, donde miles de pasajeros tuvieron que salir de los vagones por las ventanillas y buscar a los gritos y en estado de pánico las bocas de salida hacia la superficie. También afectó a los dos aeropuertos de Río, el internacional Antonio Carlos Jobim y el Santos Dumont.

El corte produjo un colapso de las líneas telefónicas fijas y de celulares. Las comunicaciones se vieron interrumpidas casi totalmente, aunque se incrementó, según los diarios locales, el intercambio de mensajes vía Twitter. Muchas personas quedaron encerradas en ascensores. En las oficinas de San Pablo, empleadas, telefonistas y secretarias contemplaron la posibilidad de quedarse a dormir por temor a robos y saqueos, ya que durante buen rato la principal oficina de la ciudad estuvo totalmente a oscuras, con un tímida luz provista por los grupos generadores de unos pocos edificios. La policía se vio desbordada por situaciones de confusión y pánico general. Prácticamente todas las patrullas disponibles salieron a la calle para contener del desconcierto y el caos de tránsito.

Aunque algunos barrios de Río de Janeiro contaban con electricidad y al cierre de esta edición la luz comenzaba a retornar lentamente en San Pablo, la mayor parte de las áreas afectadas aún permanecía en la más profunda oscuridad.

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