El Central y un desafío conocido: entre el dólar y las tasas de interés

En noviembre los bancos recuperaron fondos a costa de pagar más intereses.
El bajón de 7.200 millones de pesos que sufrieron los depósitos en pesos en octubre pudo ser frenado, y parcialmente revertido, en noviembre. Para ello los bancos se vieron obligados a subir muy fuerte las tasas de interés que pagan por los plazos fijos y el Central a dar señales (y demostrar en los hechos) que la flotación administrada podía ser una herramienta válida para permitir que el peso argentino acompañara, a un ritmo propio, las devaluaciones de las monedas de la región, sobre todo la del real brasileño.

Así, al cabo de noviembre los depósitos del sector privado se recuperaron en 1.795 millones de pesos, aunque los plazos fijos solo subieron 140 millones. En la primera semana de noviembre, y pese a que el dólar trepó 9 centavos, los depósitos no habrían caído.

Los analistas financieros siguen muy de cerca estos números porque entre tantos desafíos que enfrenta la economía argentina hay uno crucial: cómo se las arreglará el Banco Central para permitir que el tipo de cambio salga del foco de atención.

Los analistas coinciden que el bajón de los precios de los commodities que exporta la Argentina (sobre todo la soja) modificó el escenario. "Con la soja a menos de 300 dólares la tonelada, hoy el tipo de cambio de equilibrio ya no es $ 3,30, yo lo veo más cerca de $ 3,70", sentenció el economista Miguel Bein. "Y me parece que el Gobierno también lo entendió porque aprovechando que la inflación está desacelerándose lo pudo llevar a 3,47 y los depósitos no se fueron".

Desde FIEL, Daniel Artana también dijo que, dado que cuando soplaba el viento a favor no se armó un fondo anticíclico que sirva como reserva para la crisis, el Gobierno va a tener que elegir entre resignar reservas o aceptar una depreciación del peso si medianamente quiere defender la actividad económica.

Una devaluación controlada del peso -según el punto de vista de algunos expertos consultados por este diario- le permitiría al Gobierno de Cristina Kirchner entonces licuar sus gastos en pesos (los salarios de los empleados estatales, por ejemplo) y obtener más pesos por cada uno de los dólares que entren de las exportaciones.

Igualmente, los banqueros miran este proceso con sumo cuidado. Si bien hay reservas de liquidez, avisan que la capacidad de dar crédito hoy más que nunca está atada a la posibilidad de atraer más depósitos.

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