El censo provincial confirmó que 19 pueblos del interior corren serio riesgo de desaparecer

Son comunas que tienen, en todos los casos, menos de 100 habitantes. Algunas redujeron su población en más del 80% en sólo 12 años.

Entre los numerosos datos interesantes que surgieron del censo provincial de agosto debe mencionarse, en primer lugar, la seria posibilidad de que 19 localidades del interior cordobés terminen por desaparecer como consecuencia del negativo crecimiento demográfico de los últimos años y la constante migración de los residentes naturales hacia otras ciudades o centros urbanos más importantes.

De la comparación entre las cifras surgidas del relevamiento provincial de 1996 y las actuales, se llega a la conclusión que han quedado a un paso de convertirse en simples parajes o directamente en pueblos fantasmas, 19 comunas donde la nueva población no llega al tope de 100 residentes.

En el departamento Calamuchita, Villa Quillinzo bajó su cantidad de residentes de 128 en 1996 a 93 en la actualidad. En Alto de los Quebrachos (Cruz del Eje) la reducción poblacional fue aún más dramática, ya que se pasó de 304 a sólo 47 pobladores.

Dos pequeñas comunas como las mencionadas, pertenecientes al departamento General Roca también atraviesan un panorama preocupante similar. Onagoiti pasó de 146 a 98 pobladores y Ranqueles de 158 a 70.

En jurisdcción de Juárez Célman, Assunta pasó de 172 a 84, el Rastreador de 171 a 93 y Pacheco de Melo de 94 a 68.

Del departamento Marcos Juárez la única población en problemas es Villa Elisa, donde apenas se contabilizaron en agosto un total de 29 pobladores estables.

En Presidente Roque Sáenz Peña, el principal perjudicado por las corrientes migratorias internas fue Leguizamón que retrocedió de 133 a 77 personas.

En Plaza Mercedes y Sagrada Familia (Río Primero) la cantidad de residentes pasó respectivamente de 88 a 89 en el primero de los casos y de 120 a 77 en el restante.

La comuna de La Rinconada (Río Seco), permanentemente afectada por ciclos de sequías o de inundaciones, vio reducir la cantidad de vecinos de 237 a 87.

En Colonia Videla (Río Segundo) se dio un aumento (de 55 a 75), pero muy insignificante.

El departamento San Justo, en el nordeste cordobés, fue el más perjudicado ya que corre riesgo de perder cuatro comunas. Colonia Anita pasó de 49 a 17, Colonia Iturraspe de 113 a 30, Colonia San Pedro de 118 a 90 y Villa San Esteban de 167 a 67.

En el pueblo Los Mistoles (Totoral), la migración redujo la población estable de 209 residentes a sólo 45. Finalmente en Villa Los Patos (Unión), la caída fue de 125 a sólo 16 vecinos. Este se convirtió en el pueblo con menos pobladores de Córdoba.

En 1996 había sido 10

Como comparación debe recordarse que tras el censo provincial de 1996, quedaron 10 pueblos en riesgo. Las Cañadas (Cruz del Eje) tenía por entonces 94 pobladores, Calmayo (56), Pacheco de Melo (94), Villa Elisa (18), Plaza Mercedes (88), Colonia Videla (559, Colonia Anita (49), Dique Chico (74), La Rancherita (73) y Ana Zumarán (74).

De ellos salieron supuestamente de la zona riesgosa Las Cañadas (ahora tiene 223 vecinos), Calmazo (120), Dique Chico (totaliza 281), La Rancherita (143) y Ana Zumarán (131). En cambio se mantienen en situación peligrosa Pacheco de Melo, Villa Elisa, Plaza Mercedes, Colonia Videla y Colonia Anita, pese a que aumentaron tímidamente su cantidad de habitantes.

A la hora de intentar explicar este fenómeno hay que tener en cuenta en primer lugar que el 99% de estos pueblos no ofrece prácticamente propuestas laborales para los residentes. Se ha perdido la identidad con el lugar de nacimiento y en particular los más jóvenes deciden abandonar a sus padres para ubicar un destino mejor en otras ciudades de mayor tamaño.

Si el análisis tuviera en cuenta también a las localidades con menos de 200 habitantes estables, la situación sería aún mucho más grave ya que según el último censo quedaron en esa situación un total de 40 pueblos, que presentan el 9% del total de gobiernos locales de Córdoba.

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