Censo minero: casi una misión imposible.

Relevar las condiciones sociales y productivas de caleros no está resultando fácil porque esquivan a los censistas.
"Nos está costando", esa fue la expresión que resume el avance del trabajo que encaró Minería de la provincia este año y consiste en censar a los productores caleros y también a los ladrilleros de San Juan. El censo servirá para administrar políticas a fin de regularizar la actividad de estos mineros. En la re­partición, tienen a unos 120 ladrilleros identificados y cerca de 162 hornos caleros, pero poco se sabe de los as­pectos sociales, de la calidad de vida y cuáles son las condiciones de producción de es­tos sectores.

En cuanto a cifras precisas, desde el área aseguran que el 30% del censo está hecho y que seguramente estará terminado a fin de año. El trabajo lleva tiempo y más aún cuando hay una notable irregularidad laboral que, según los responsables del censo, se acentúa en épocas de crisis financiera. Por lo general los hornos -en el caso de los caleros- suelen cambiar de dueños y el traspaso de mando no es oficializado e impide localizar al responsable de la mina.

En el área Gestión Am­biental y Policía Minera, es­tán pensando alternativas para facilitar el trabajo de los censistas. Una de ellas es sacar de las camionetas la identificación de Policía Mi­nera porque los caleros de Los Berros, Sarmiento, co­nocen a estos vehículos y cuando los censistas llegan a los hornos no queda ningún trabajador. Sin embargo, en el lugar dejaron indicios de ha­ber estado trabajando re­cientemente.

Lo cierto es que el censo no se trata de una inspección de rutina que puede, o no, multar a los productores. Este censo tiene como objetivo identificarlos uno por uno y relevar otras variables complementarias a las estadísticas, con las que ya cuenta la Policía Minera.

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