Un cementerio con pinceladas duhaldistas

Viernes 13 al mediodía. El calor agobiaba en el conurbano bonaerense. Perdidos por las embotelladas calles de Burzaco tras entrevistarnos con un par de dirigentes opositores de la zona, en busca de una estación de servicio para cargar nafta y comprar algo fresco, un muchacho de unos 30 años, sin bajarse de su bicicleta, nos indicó el camino: "del cementerio de los Duhalde unas dos cuadras por Irigoyen". ¿Del cementerio de quién? La respuesta fue exactamente la misma. Habíamos entendido bien.
Sin dudarlo y con una mezcla de sorpresa y curiosidad, hasta allá nos llegamos: en Hipólito Irigoyen al 16.530 se encuentra ubicado el imponente, apacible y verdoso Monte Paraíso, según la casual e imprevista fuente: el cementerio privado del matrimonio Duhalde. "Es lo que dicen, por acá nunca los vimos, pero se sabe que es de ellos", contó a La Tecla, casi en secreto, una de la chicas que vende flores en la puerta de entrada; al tiempo que su compañera nos hacía una especie de segunda mientras tomábamos un par de fotos.

Había que seguir indagando. La información era interesante pero no suficiente. De vuelta para La Plata, ya habiendo cargado combustible y disfrutando de una gaseosa helada, pensábamos en un posible título para la posible nota: Duhalde, entre la tierra y el cielo; Duhalde, el sepulturero; y varios otros, que iban surgiendo entre risas, mientras quedaba atrás el caluroso y siempre apresurado conurbano. Algunos de los títulos incluían la palabra entierro. Mejor ni recordarlos.

Ya en la redacción, nos comunicamos con un viejo allegado al ex presidente y actual fogonero del peronismo disidente que sorprendió con una graciosa respuesta que parecía confirmar la afirmación del ciclista y las dudas de la florista: "Si, tenemos como doce cementerios, uno para cada uno de los pingüinos que vamos a enterrar". Inmediatamente el mundo se nos vino abajo. Quizá no fue para tanto. El hombre negó la posibilidad de que Duhalde sea el propietario de ese lugar de eterno descanso. (Seguramente esta fuente no hubiese tenido inconvenientes en ser citada con nombre, apodo y apellido. Pero preferimos preservarlo. Suele lanzar este tipo de frases sin basilar. Y sin lugar a chichoneos). A pesar de la negativa, algo nos indicaba que debíamos insistir. Pero decidimos cambiar el ángulo de la hasta hace unas horas impensada investigación: empezamos por el inmueble en cuestión.

Monte Paraíso está ubicado sobre la avenida Hipólito Yrigoyen al 16530. El lugar cuenta con servicios de última generación, capillas, pérgolas y todo lo necesario para el descanso pleno, como casi todo cementerio privado. Lo importante es que pertenece a la empresa GASF S.A, cuya directora es Hilda Kahale. Enseguida nos llamó la atención ese apellido. Hurgando en el archivo dimos con un tal Camilo Alberto Kahale, ex concejal duhaldista de Lomas de Zamora en tiempos en que Héctor Mensi era intendente de esa localidad, ex Director de Relaciones Institucionales de la Cámara de Diputados bonaerense durante la administración Solá y actual vicepresidente de la Cámara de Comercio lomense.

Las cercanías de Albarto Kahale con el matrimonio Duhalde son innegables. Sin embargo, no es Alberto el Kahale vinculado a Monte Paraíso. Faltaba atar un cabo. ¿Quién es Hilda Kahale? "Hermana de Alberto", contó un miembro de la oposición del deliberante de Lomas de Zamora. Y agregó: "los Kahale son muy amigos de los Duhalde". A pesar de aclararnos el panorama en este sentido (la relación de la Directora del cementerio con los Duhalde estaba confirmada), nos agregó un nuevo inconveniente, que se traduce en la aparición de dos nuevos protagonistas de esta comercial historia relacionada con la muerte: "desde 2002, Chiche Duhalde y Mabel Müller (esposa de Oscar Rodríguez) cuentan con el 25 % de las acciones de Monte Paraíso".

Investigando sobre las actividades co- merciales de Mabel Müller nos dimos cuenta que junto a su marido son propietarios de una empresa de servicios fúnebres en el partido de Presidente Perón, lugar de residencia del matrimonio. Este dato no es menor. La experiencia comercial de Müller en este rubro termina de convencernos. Una inversión en un cementerio privado no resulta descabellada si proviene de una persona antecedentes empresariales como los de la familia de la ex senadora.

Vale remarcar el último gran detalle de la relación que une a los Kahale y los Duhalde. Tanto el ex matrimonio presidencial como sus viejos amigos viven en la calle Colombres, de Lomas de Zamora: los primeros al 320 , Alberto al 251 e Hilda al 263.

No obstante a la información conseguida, hicimos un último intento con el fin de entrecruzar los datos obtenidos durante la investigación: llamamos a uno de los más allegados al duhaldismo y ex dirigente de ese sector. Ante la consulta ¿ellos comparten acciones de un cementerio privado con la familia Müller?, la respuesta no tardó en llegar: “Sí, es verdad. Me acuerdo que una vez salió publicado en un medio local, la relación empresarial entre ambas familias, y la ex senadora se quejaba porque decía que era un negocio lícito”.

La repregunta fue ¿Siguen con el negocio? El dirigente, ni lerdo ni perezoso, disparó: “seguro, porque era un negocio muy rentable allá por el 2002. Hoy, con crisis internacional y hasta local, la muerte sigue facturando. Muertos van a haber siempre”.

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