Celso Jaque, una mochila electoral para el PJ mendocino

Celso Jaque, una mochila electoral para el PJ mendocino
El gobernador sólo tiene entre 7 y 15 por ciento de aceptación pública. El plan de los intendentes peronistas para aislarlo de la campaña.
Néstor Kirchner pateó esta semana el tablero político del país con un adelantamiento de las elecciones que pone a todos los partidos en estado de frenesí. Pero seguramente no pensó antes de hacerlo en la situación del justicialismo en Mendoza, cuyo gobierno es una mochila pesada para los que competirán en su nombre en los comicios.

Esa decisión del matrimonio presidencial de evitar un desgaste aún mayor en su imagen, va en contra de los intereses del justicialismo mendocino, que apostaba a una campaña a largo plazo para levantar la alicaída imagen que tiene el gobierno de Celso Jaque, con cifras negativas históricas, si se las compara con cualquiera de sus antecesores.

Un promedio de las diferentes encuestas pedidas por el oficialismo demuestran que, con un manejo optimista de los datos, Jaque y su gestión alcanzan apenas los 15 puntos de imagen positiva.

De acuerdo con una encuesta que el propio PJ le encargó a Enrique Bollati, y que vio la luz a mediados de febrero, apenas el 10% de la población califica al Gobierno como bueno, en tanto que tan solo el 2,5% se animó a contestar que es muy bueno.

Por otro lado, el 24% calificó la gestión provincial como mala, el 23% como pésima y el 40,5% como regular. Es decir, en conjunto, nada menos que un 87,5% de imagen negativa.

Y a Jaque le otorgó un índice de imagen positiva todavía menor al de su gestión: apenas el 7,2% lo calificó como bueno, mientras que un rotundo 92,8% se inclinó por calificarlo como regular o malo.

En tanto, se conoció que, según una encuesta realizada por Alberto Isuani para el PD, la imagen pública del gobernador sería del 7,8%.

Estos sondeos son un reflejo de la caída libre que ha sufrido la imagen de Jaque y de su gobierno en los últimos meses. En enero, el encuestador sanjuanino Antonio De Tomasso (famoso por haber medido la victoria electoral de Jaque en 2007) daba a Jaque una imagen positiva de sólo el 25%.

Es decir que, en un mes, Jaque perdió más de 15% de una popularidad que ya era baja. Y confirmó la tendencia medida por la consultora IOPPS en los primeros seis meses de gobierno: de los 37 puntos de imagen positiva que Jaque tenía el día que asumió, enfrentó el pedido de perdón por no cumplir con su promesa sobre seguridad con un 17 por ciento. La pérdida de 20 puntos en medio año dejó al gobierno en una crisis con pocos antecedentes.

De este modo justifican la millonaria inversión publicitaria que el gobierno está realizando en algunos medios mendocinos y que creció considerablemente a partir de diciembre del año pasado, cuando se lanzó una nueva estrategia comunicacional con el "cóndor" como imagen simbólica. Claro que esa política de comunicación también ha fracasado. Durante 2008 se gastaron aproximadamente 50 millones de pesos en publicidad oficial, más el proporcional de lo que va del año, en que el gasto treparía a los 70 millones. Con el lema "levantando vuelo" a la cabeza, el resultado es que Jaque apenas se sostiene en los dos dígitos de imagen positiva. Y un agravante: también fueron reemplazados los responsables de la comunicación, y parte de la publicidad del gobierno fue denunciada por engañosa, porque se refiere a obras que no están ni siquiera -en algunos casos- en marcha. Pareciera que nada les da resultado: Imagen pésima, y rechifla en el teatro griego el día de la Vendimia.

"Lo hacen para no seguir bajando. Están gastando mucho dinero, pero, de lo contrario, les iría peor en las encuestas", confió un consultor.

Un primer sondeo post-Vendimia demostró que aproximadamente el 60 por ciento de los mendocinos coincidió con que Jaque merecía ese recibimiento. El mismo estudio realizado por la consultora Diagnóstico e Imagen estableció que el resto de los encuestados respondió que, más allá de estar de acuerdo o no, pensaban que la Vendimia no era un acto político.

Los números enfrentan así a Jaque con el desafío de levantar su imagen y la del gobierno en un periodo de tiempo muy corto (cuatro meses menos que los que tenía previsto), para evitar el castigo de las urnas. Salvo que la estrategia oficial sea la que ya están proponiendo algunas figuras influyentes del PJ: alejar al gobernador de la campaña electoral y encriptarlo en la gestión.

En ese caso, el timón quedaría en manos de los intendentes, cuyos índices de popularidad son mucho mejores que los del gobernador.

La cuenta que hacen es simple: tanto Rubén Miranda (Las Heras) como Adolfo Bermejo (Maipú), Omar Felix (San Rafael), Alejandro Abraham (Guaymallén) y Jorge Giménez (San Martín) lograron, a pesar de compartir color político, desprenderse del gobierno provincial. Cada uno es referente en su departamento.

Y es así cómo algunos creen que se diagramaría la estrategia justicialista; con la liga de intendentes apoyando a quien sea cabeza de lista para la legislativas y evitando que Jaque participe activamente en la campaña.

Jaque y el dilema de cómo ignorarlo

La semana que terminó mostraba algunos tímidos movimientos en el laboratorio político del justicialismo provincial. Jaque intentaba armar un encuentro cara a cara con los intendentes de su partido, golpeados anímicamente por la silbatina en el teatro griego, para analizar el panorama político y de gestión. Por su lado, algunos jefes comunales se preparaban para instalar el debate sobre las elecciones, más allá de que la fecha estuviera lejos entonces.

Por ejemplo, el lanzamiento de Adolfo Bermejo como candidato a senador nacional del PJ, que estaba hasta hace poco en el sube y baja y sujeto a muchas especulaciones del intendente de Maipú, sería cuestión de horas. Bermejo, en la encuesta que le pidió a Bollati el PJ, supera ampliamente en imagen a Jaque (tiene un 57% de imagen positiva, contra el 7,2% del gobernador).

De hecho, la candidatura de Bermejo es la que se evaluará en las próximas encuestas. Y lo medirán con sus posibles rivales: Laura Montero, Juan Carlos Jaliff, César Biffi, Ernesto Sanz y Omar De Marchi.

Ese dato estadístico es el origen de un rumor que empezó a correr en los últimos días: por lo menos dos intendentes justicialistas opinaron en privado que los intendentes tienen que tener la potestad de armar las listas y, en el peor de los casos, hacerle una interna al gobernador.

Esta postura, jamás ratificada en público por los intendentes del peronismo, no resultaba sólo un cálculo electoral. Era probablemente el más claro reflejo de la fría relación política entre los intendentes del PJ y el Poder Ejecutivo. Una relación que, además de fría, suele ser áspera o belicosa.

Por eso, si bien todos sonríen para la foto y repiten una y otra vez que apoyan al gobernador en todas sus decisiones, la postura de los intendentes “cabeza de serie” sería alejarse de Jaque; un hecho que hasta Simón Bestani, titular de la Fundación Contemporánea (organización que supo apoyar a Jaque durante la campaña), anunció en diciembre del año pasado.

Una prueba de ello es la pelea que tuvieron el intendente de Las Heras, Rubén Miranda, y el ministro de Hacienda de la provincia, Adrián Cerroni, en un contexto vendimial: el brindis que realizó Jaque el jueves en el auditorio Ángel Bustelo.

Si bien los encontronazos del intendente con funcionarios por los fondos es ya un clásico, sorprendió la forma en que Miranda salió el cruce de Cerroni, en pleno “clinc” de copas, por una publicación periodística en que Las Heras aparecía entre los departamentos a los que Hacienda les había demorado los fondos para obras públicas por no hacer bien los deberes.

El intendente lasherino admitió el grave incidente e intentó bajarle el tono, aunque hay quienes afirman que hubo hasta insultos, ya que Miranda explota cuando le tocan la gestión. “Le reclamé diálogo a Adrián, eso es lo que tenemos que tener”, expresó Miranda.

Palabra clave, al parecer: la apertura de un diálogo ha sido un reclamo no sólo de los intendentes peronistas, sino también de los legisladores del oficialismo en lo que va de la gestión, al núcleo duro del Gobierno, compuesto por Jaque y su secretario general, Alejandro Cazabán.

Miranda también blanqueó en sus explicaciones al menor parte de lo que piensan los caciques sobre el rol de Jaque en la campaña. “Jaque es una parte importante y conduce, pero su responsabilidad es el gobierno. Es donde debe concentrar todo su esfuerzo y dedicación”. Claro como el agua: se piensa en un gobernador alejado de los avatares de la campaña electoral.

Por lo demás, según el pensamiento del cacique lasherino, el justicialismo provincial debe armar una "mesa política" que conduzca la campaña del oficialismo y guíe a la militancia. Una mesa que el propio Miranda desea conducir, ya que quiere convertirse en el próximo presidente del PJ mendocino.

El intendente, que no hace muchos meses calificó la gestión provincial con un triste cinco, sostiene ahora que la nota ha crecido a "un ocho", pero lamenta “que no haya reconocimiento social. El gobierno labura mucho, pero la gente no lo acepta. Mientras que Cobos se lleva los aplausos sin hacer nada”. Esta frase demuestra lo díficil que es para el peronismo digerir la rechifla generalizada contra Jaque en el acto central de la Vendimia.

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