Celso Jaque: "Si alguien quiere liderar un cambio, tiene que olvidarse de su imagen"

Celso Jaque: "Si alguien quiere liderar un cambio, tiene que olvidarse de su imagen"
En diálogo franco, el Gobernador reconoció errores, como "darle más importancia al hacer que al comunicar". También criticó a la oposición y negó que haya un enfrentamiento con la Justicia.
Una profesora de gimnasia me enseñó, en mis tiempos de estudiante, que para la salud es mejor bajar las escaleras que subirlas", señaló el gobernador Celso Jaque aludiendo a los políticos que se aferran al poder pasando de un cargo a otro, "sin darse cuenta de lo importante que es volver al llano. Por eso, creo que las mejores son las escaleras tijera: cuando uno sube no tiene más remedio luego que volver a bajar".

Celso Jaque, distendido, habló con Los Andes con el tono de quien se está ubicando más allá de los fragores de la campaña electoral. Ello sin quitar, obviamente, su anhelo de que el justicialismo gane el 28 de junio. "Necesitamos más legisladores", señaló.

En todo momento puso el acento en su gestión. En apariencia, al menos, no está muy preocupado por lo que hará después de 2011, cuando finalice su gestión.

De ahí su actitud distante, relajada, que lo llevó incluso, en medio de la charla, a insistir en sus críticas a "las desmesuradas ambiciones de poder de muchos políticos" que subrayó con fragmentos de una canción de Facundo Cabral: imprevistamente, en medio de la charla, se puso a cantar: "Vuela bajo, porque abajo está la verdad. Esto es algo que los hombres no aprenden jamás".

En sus reproches, aunque en ningún momento lo mencionó, podía adivinarse a un destinatario especial: Julio Cobos.

-¿Cómo ve estas elecciones a la luz de un proceso caracterizado por divisiones,

reagrupamientos, figuras políticas que se han cambiado de un sector a otro.....?

-Si bien es cierto que hemos vivido una etapa de muchas idas y vueltas, en la medida en que todo se haya hecho con convicción y no con sentido oportunista, no es malo.

-¿No cree usted que este clima puede en mayor o menor medida desorientar a la ciudadanía a la hora de decidir?

-El viernes, en Tunuyán, unos vecinos me hacían preguntas de esta índole. Son decisiones personales que cada uno debe tomar y no está en nosotros dar una respuesta. En nuestro caso, es muy fácil explicar por qué seguimos en el proyecto donde siempre estuvimos.

-En esto que usted dice ¿está aludiendo a alguien en especial?

-La gente me lo ha preguntado con nombre y apellido. En lo personal no quiero hacerlo.

-¿Usted siente que hoy lidera al peronismo mendocino?

-No creo que debamos hablar de liderazgo. Yo gané legítimamente a través de las urnas para ser el gobernador de Mendoza y eso me confiere una mayor responsabilidad en el Gobierno y también en el partido. Pero no por eso voy a creer que soy el dueño del pensamiento peronista y mucho menos que tengo la última palabra.

-Cobos admitió hace un par de días que en esta elección se juega su futuro político. ¿Usted

también tiene preocupaciones parecidas?

-La vida me enseñó que a un comicio no se lo puede tomar necesariamente como una situación de vida o muerte. Yo participé de muchas elecciones y siempre las tomé como un desafío:

lograr la confianza mayoritaria de los mendocinos para acompañar un proyecto. La votación será, en todo caso, una nueva oportunidad para escuchar qué dice la gente. Ello no quita que todos trabajemos para ganar en estas elecciones. Necesitamos más legisladores para consolidar los cambios a los que estamos abocados y estoy seguro de que lo vamos a lograr.

-Hace poco desde el Justicialismo decían que usted se había autoexcluido de la campaña debido a los requerimientos de su gestión. Pero también hay quien dicen que en ello influye que sus legisladores, al parecer, tienen una mejor imagen que usted.

-Aquí hay dos roles: gobernar y hacer campaña y postularse para las elecciones. El mío está esencialmente en la Casa de Gobierno. Además, los candidatos son excelentes y sé que van a ganar. Por sí mismos ellos pueden mostrar lo que son capaces de hacer.

Y, más allá de que mi presencia los beneficie o no, creo que cuando alguien necesita de la figura de otro para posicionarse, es porque le faltan muchas cosas para ser dirigente. Una de las cosas que aprendí en la vida es que si alguien quiere liderar un cambio, tiene que olvidarse de su imagen.

En lo personal, no sufro "encuestitis". Hay que tener en cuenta que aún no llevo más que un año y medio de gestión; me ha tocado trabajar en medio de la crisis más grande la historia y todavía estoy. Por algo Dios me puso aquí en este momento. Pese a todo, estamos resolviendo cosas que estuvieron pendientes por años.

-Sin embargo la oposición critica su gestión sosteniendo que hasta hoy no es mucho lo que ha hecho.

-Una montaña no es la sumatoria de grandes piedras sino de pequeños granos de arena. Seguramente dicen eso porque nos ocupamos de muchos proyectos, que no son obras espectaculares, pero que mucho tienen que ver con las cosas que necesita la gente. Y seguramente también se soslayan otros proyectos de gran envergadura que están en marcha.

-¿Algunos relativos a la seguridad, por ejemplo?

-En esa materia estamos trabajando firme todos los días. Es mi gran obsesión. La tarea no es fácil porque en muchos casos no estamos enfrentando a improvisados, sino a verdaderas organizaciones. Pero no por eso vamos a bajar los brazos.

-¿Considera entonces que se está valorando mal su gestión?

-Le di más importancia al hacer que al comunicar. Ése fue uno de mis errores. Pero no es menos cierto que si sólo quisiera tomar decisiones en busca de que me quieran, no tendría que estar aquí o, en todo caso, debería estudiar teatro.

-En el orden nacional advierten sobre el riesgo de volver a una etapa negativa, a 2001, al helicóptero.

-Hay que entender a Kirchner. Trabajó mucho por alcanzar un crecimiento sostenido. Por eso, cuando se ha puesto tanto esfuerzo y se ve que algunos sectores se juntan tratando aparentemente de reeditar etapas negativas de la historia argentina, las advertencias son lógicas. Ojalá que en esta ocasión la situación sea diferente.

-Últimamente usted se ha ocupado mucho en cuestionar tanto al Poder Judicial como al Legislativo, lo que para muchos no es sino una estrategia electoralista.

-Pongamos las cosas en su lugar. Primero, nadie puede decir que estoy buscando un enfrentamiento con el Poder Judicial. Sólo pretendo que se corrijan falencias que no sólo señalo yo. El tema no es nuevo.

En cuanto a la Legislatura, nunca afirmé que los legisladores son irresponsables ni mucho menos. Pero hay algunos que objetan la oportunidad de tratar una serie de proyectos importantes para Mendoza hasta después del 28 de junio, con argumentos poco sólidos.

-¿Es el caso de la modificación del artículo 221 de la Constitución?

- Sí. Ése es un ejemplo. Veo aquí contradicciones, ya que casi todos los partidos políticos de Mendoza, desde 1987, han reiterado que es una aberración la interpretación que se hizo sobre cuál es la mayoría necesaria para obtener en algún momento la reforma de la Constitución.

Nadie puede decir que esto implique una inmediata reforma constitucional. No está de por medio la reelección de nadie. Entonces ¿por qué el rechazo?

-¿Cree que el clima electoral que estamos viviendo influye en estas actitudes?

-Es muy posible que el clima electoral tenga que ver

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