El Celso vs. el Cleto y nadie más

Al Celso los peronistas lo querían ocultar. Y del Cleto los radicales sólo se querían colgar. Pero el Celso y el Cleto decidieron ponerse al frente de todo y de todos. A matar o morir.
En estas elecciones, el gobernador Celso Jaque y el ex presidente Néstor Kirchner tienen un desafío similar; un desafío que no comparten con nadie más. El mendocino ha decidido salir al ruedo con la sola meta de que luego del 28 de junio no nazca en Mendoza -particularmente dentro del PJ local- el post jaquismo. El santacruceño hace todas las excentricidades que está haciendo para que nadie ose hablar -luego de los comicios- del post kirchnerismo.

Ambos están librando un feroz combate contra su muerte política y lo están haciendo en la más tremenda soledad, puesto que sus respectivas estructuras partidarias ya habían aceptado -sin demasiado dolor- adaptarse a un tiempo post jaquista en Mendoza o post kirchnerista en la Nación.

Kirchner versus Kirchner. Cuando Néstor Kirchner descubrió que en el PJ y en la Argentina podía haber vida después de él, montó en furia desmedida y desde entonces se dedicó a construir la más estrafalaria campaña electoral-legislativa de que se tenga memoria desde 1983 a la fecha.

Para anular a las ya de por sí precarias oposiciones, les adelantó la fecha electoral y para anular a los traidores de "adentro", los ató a su carro con la cadena de las candidaturas testimoniales a fin de que no se fugaran hacia otros bandos o miraran para otro lado.

En términos institucionales, el costo mediato que pagará el país y la política en general, debido a las truchadas seudo-legales propiciadas por Kirchner, será infinito. Es como que la Argentina hubiera quedado sin las reglas mínimas para poder seguir haciendo política con un mínimo decoro.

Aunque, para ser justos, Kirchner no hizo más que aumentar hasta el absurdo similares picardías que -en dosis de grageas- estaban aplicando casi todos los candidatos de

casi todos los partidos, a falta de mejores ideas.

No obstante, en términos electorales, la estrategia de Kirchner parece efectiva porque el

peronismo disidente se está desmembrando y la coalición cívica radical crece muy lento. Frente a lo cual, en una situación normal, el ex presidente debería imponerse en Buenos Aires por más del 50% de los votos. Y si ello no es así es porque Kirchner se enfrenta a un rival mucho más temible que todos los que él tan magistralmente está anulando: él mismo.

Por lo tanto, el gran debate electoral en Buenos Aires será Kirchner versus Kirchner. Vale decir, el Kirchner que con tal de imponerse no vacila en quemar todas las naves y se pone con coraje al frente de un ejército de pusilánimes y oportunistas a los cuales no les interesa ganar sino jugar a dos puntas, versus el Kirchner que no deja de cometer papelones todas las semanas como lo acaba de hacer con sus vergonzosas agachadas frente al venezolano Hugo Chávez.

En síntesis, como viene haciendo desde que inició su guerra contra los productores del campo, Kirchner sólo pelea contra la realidad, a falta de un rival de su talla. Por lo que si gana Kirchner, sólo ganará Kirchner y si pierde sólo perderá él, por sus propios defectos, no por los méritos de ningún opositor.

Un módico peronismo. En Mendoza Celso Jaque está enloqueciendo al PJ local que ya tenía armadita su campañita, donde su candidato a senador, Adolfo Bermejo, caminaría por la provincia poniendo su cara de bueno y diciendo poco y nada, mientras que la estructura electoral del PJ -con la ayuda del gobierno provincial- se encargaría de atacar al candidato a senador por la UCR, Ernesto Sanz, acusándolo -si fuera necesario- hasta de hacer trampa a las bolitas cuando niño.

En esa módica campaña donde Bermejo es el chico bueno y Sanz el chico malo, ni Cobos ni Jaque deberían aparecer, porque el primero le suma a la UCR y el segundo le resta al PJ. Para eso los peronistas dieron la orden a los suyos de no hablar jamás de Cobos y de sacar a Jaque del debate electoral mandándolo a gobernar, al cine, a Buenos Aires o a la China de ser posible.

Con eso, pensaban los peronistas, les alcanzaría para perder por poco, y -en una de esas- hasta para ganar por poco. Todo poquito.

Un módico radicalismo. la UCR, por su parte, tiene demasiados problemas internos como para ocuparse de sus adversarios. Ellos hasta hace poco tenían una estrategia parecida a la de 2007: colgarse de Cobos -como antes lo hicieron de Cobos y Kirchner- con la esperanza de que esta vez les diera resultado debido a la inmensa popularidad del Vicepresidente, incluso mayor a la que tenía como gobernador.

Las pretensiones radicales eran tan módicas como las de los peronistas: a Sanz sólo le interesa su reelección, Iglesias está tan callado como indignado, Fayad decididamente en contra, los "radicales radicales" a duras penas se tragan el sapo de la vuelta de Cobos y los "radicales cobistas" están demasiado ocupados en ver a quién designa Cobos como su candidato a gobernador en 2011, como para pensar en minucias tales como la elección del 28 de junio.

La reacción contra los "módicos". En general, todos estaban bastante contentos con ese estado de situación porque las encuestas hablaban de cercanías porcentuales entre el PJ sin Jaque, la UCR colgada de Cobos e incluso el PD con un De Marchi más conocido que los candidatos de la UCR y del PJ.

Todos querrían ganar, pero a la vez todos se conformarían con no perder por mucho. Y eso parecía asegurado para todos.

Fue entonces cuando reaccionaron tanto el Cleto Cobos como el Celso Jaque ya que para ambos las módicas aspiraciones de los suyos no les servían absolutamente para nada.

La rebelión del Celso. Jaque reaccionó cuando tuvo la certeza de lo que pensaban los suyos: que si el PJ pierde, habrá algunas heridas pero ninguna incurable, salvo para él que será el único que yacerá muerto en un campo de batalla donde además le impidieron combatir. Y no le gustó nada que los peronistas se estuvieran preparando para el post jaquismo, sin pésames manifiestos.

Desde entonces generó su propia campaña electoral paralela a la que el PJ venía haciendo. Una campaña donde no sólo decidió intervenir él como figura principal de la misma, sino que además no tiene problemas en confrontar con Julio Cobos, pese a que eso hace volar por los aires todas las estrategias electorales de los suyos.

Es tanto el frenesí con que el Celso se cortó solo, que no únicamente es el "Chueco" Mazzón quien no sabe cómo detenerlo, sino que a la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su visita a San Rafael, no le cayó nada bien la decisión de Jaque.

Ella viajó a Mendoza para explicarles a los mendocinos que la concreción del inicio de la línea Comahue-Cuyo se enmarcaba dentro de la gran utopía kirchnerista (esa de la segunda industrialización, esa del maravilloso país en un mundo que se desploma, país creado por los datos del Indec).

En cambio, Celso Jaque dijo en su discurso que la obra se inicia durante su gestión y no durante la de Cobos, porque éste fue un inútil para negociar con la Nación.

A Cristina no le cayó nada bien que bajaran su utopía a una pelea entre dos gobernadores.

Menos aún cuando uno de ellos es el innombrable Cobos. Y mucho menos aún porque cuando Jaque criticó a Cobos por la demora en la adjudicación de la línea eléctrica, estaba de hecho también criticando a Kirchner, que en ese entonces era el presidente encargado de adjudicarla.

Pero esta vez Jaque decidió rebelarse y poner la cara él al frente de la campaña, ante la desesperación del resto de los peronistas que creen que una confrontación cara a cara "Jaque-Cobos" sólo beneficia al Vicepresidente. Lo cierto es que Jaque no está dispuesto a morir en soledad. Y por eso eligió ser, sin ser candidato, el gran elector testimonial del peronismo. A matar o morir.

El "adelanto" del Cleto. Julio Cobos, por su parte, vio que los suyos no se movían o no podían moverse. Que los estaban empatando sólo a fuerza de aparatos. También presintió que con candidatos sólo colgados de él, la derrota estaba a la vuelta de la esquina, aun frente a rivales relativamente fáciles.

Descubrió además, que la UCR sigue sin amarlo demasiado: que a nivel nacional los "correligionarios" ya están empezando a simpatizar más con el hijo de Alfonsín a medida que crece en las encuestas y se posiciona como figura nacional. O que el presidente de la UCR, Gerardo Morales, está tan fascinado con Lilita Carrió que a Cobos apenas le da la hora.

También vio que en Mendoza, la fascinación que él ejerce hacia gran parte de los mendocinos de a pie no se traslada a los suyos: unos enojados por mal pagaos, otros porque no soportan al "traidor" y otros demasiado ocupados en sí mismos para pensar en que existe alguien más.

Frente a eso, decidió ponerse al frente de la campaña ya no como el acompañante de sus candidatos, sino (al igual que Jaque en el PJ) como el gran elector testimonial del radicalismo y aliados. Por lo tanto, estará en Mendoza haciendo campaña todos los días que pueda y además confrontará directamente contra todos los peronistas que lo ataquen o ataquen a los suyos.

Para eso decidió adelantar todos sus tiempos, ya que él pensaba jugarse el todo por el todo poniendo el físico sólo la última semana antes de las elecciones y recién el día después -en caso de triunfar- proclamaría su precandidatura presidencial.

No obstante, debió adelantar un mes su presencia y su proclamación, preocupado por el aparato del PJ y el quedantismo de los suyos. Y, por supuesto, aceptará complacido debatir frente a frente con Celso Jaque, los únicos dos políticos mendocinos convencidos que les va la vida en esta elección.

En síntesis, a partir de ahora -de proseguir este giro espectacular en la campaña electoral local- veremos a un Jaque desobedeciendo las estrategias de Mazzón, de Cristina y de Néstor, peleando su derecho a existir en un combate frente a frente con su odiado Cobos. Y veremos a un Cobos -como lo hizo ayer- tratando de liberar Mendoza comparándose, o al menos inspirándose para ello, en San Martín, Sarmiento, Yrigoyen, Perón, Illia y Alfonsín, nada menos.

Una pelea a estas alturas personal, donde los dos rivales resolverán sus cuitas, frente al resto de los peronistas y radicales que sólo serán sparrings de tan singular combate a todo o nada.

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