El celeste y el blanco son un imán para los apuestas millonarias de las empresas

El éxito deportivo y la imagen de los atletas son el combo ideal para conseguir un apoyo fundamental.
Transformado en una industria multimillonaria desde hace muchos años, el deporte mueve cada vez más fortunas. Las camisetas de las Selecciones argentinas más importantes, fuerte objeto de deseo de las principales marcas, pueden dar fe de ello: la AFA, la Unión Argentina de Rugby (UAR), la Confederación Argentina de Basquetbol (CABB) y la Asociación Argentina de Tenis (AAT) tienen ingresos por alrededor de 79.410.000 pesos anuales sólo en concepto de auspicio. En tanto, las cifras del voleibol y del hockey no se conocen porque los dirigentes o sus comercializadoras se ampararon en contratos de confidencialidad para blindar sus números. Pero ambos deportes incrementaron notoriamente sus ingresos por patrocinios.

El asombro estalla: la AFA recauda unos 58.950.000 pesos anuales por sponsors que no dudan en invertir en Messi y compañía. Los demás se muerden las manos. A la UAR le ingresan unos 15.525.000 pesos por la camiseta de Los Pumas, la CABB recibe un estimado de 4.500.000 pesos y la AAT, 435 mil pesos por las indumentarias de las Copas Davis y Fed.

El fútbol hace una gran diferencia en base al contrato con Adidas, uno de los ocho auspiciantes oficiales de la AFA. El vínculo comenzó en setiembre de 2001, se extenderá hasta después del Mundial de Sudáfrica 2010 y deja 22.800.000 pesos al año. Otros siete sponsors (Claro, Coca Cola, Standard Bank, YPF, Volkswagen, Italcred y Quilmes) aportan 3.800.000 por año y cinco sponsors-proveedores (Dasani, Powerade, Noblex, Fibertel y Aerolíneas Argentinas) pagan alrededor de 1.150.000 pesos cada 12 meses. "Analizamos incorporar otra categoría de sponsor que se llamaría colaborador oficial", dijo Hernán Alonso, director de Santa Mónica, agente comercial de la AFA.

El rugby le sigue como deporte más auspiciado gracias a Los Pumas. En base a los acuerdos de la UAR con Visa (auspiciante principal), Adidas Internacional, Quilmes, Gatorade, Personal, Standard Bank y Gilbert, el balance estimado para setiembre indica que a la entidad le ingresarán 15.525.000 pesos por patrocinios, un 15 por ciento más que en 2008. No se cuentan los canjes con Medicus y Sport Club ni los derechos televisivos de ESPN. "La sponsorización está colapsada. El límite para la publicidad estática la marca el campo de juego. Más que eso no se puede usar", explicó Guillermo Accame, gerente de la UAR.

El basquetbol innovó en 2007 con el acuerdo por seis años con Li Ning, empresa china líder de indumentaria, que abona 350 mil dólares por temporada incluyendo la ropa. Para llegar a los 4.500.000 pesos de ingresos anuales, aportan Visa (sponsor principal), Claro, Osde, Megatlon y Gatorade. Aún así, Germán Vaccaro, presidente de la CABB, espera más: "Teníamos mayores expectativas por conseguir sponsors, por lo hecho por la Generación Dorada, por eso junto a la comercializadora Expansiva trabajamos para masificar y mediatizar el producto".

El caso del tenis es particular porque hay equipo nacional exclusivamente para las Copas Davis y Fed. Por eso el monto en juego es muy inferior al resto. Topper aportará 500 mil pesos durante tres años para vestir a los jugadores en las series y con Omint hay un contrato de dos años con más canje que ingresos, además de que Powerade es el proveedor de los eventos oficiales. Mientras YPF pagó alrededor de 70 mil dólares, mitad para los tenistas y mitad para la AAT, exclusivamente para ser el auspiciante del equipo en la serie de la Davis en Ostrava.

La Liga Mundial de voleibol fue el buque insignia sobre el que IDS Sports se montó para comercializar la Selección desde fines de noviembre. La empresa de Marcelo Tinelli se excusó de dar cifras, pero hoy la camiseta luce Olympikus, Tarjeta Nativa y Oca y el equipo tiene 14 auspiciantes en la Liga Mundial. Y desde la Confederación Argentina de Hockey, el presidente Daniel Marcelini adujo un "pacto confidencial" para no brindar "datos exactos", aunque manifestó que ingresa "muchísimo menos dinero que en el rugby o el basquetbol".

Las camisetas de los seleccionados argentinos son sentimiento y pasión. Son mantos sagrados de una industria, con y sin el signo pesos en el medio.

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