Hoy es un día de celebración para la familia kirchnerista

Por: Julio Blanck.

Hoy, Día de la Madre, las familias se reúnen para celebrarlas y celebrarse. Por eso, en este espacio que es de homenaje y reconocimiento, pretendemos destacar a quienes, aun en un menester tan áspero e ingrato como la política, dan señales inequívocas de su apego a los valores familiares.

Vaya nuestra reverencia, entonces, a la familia de Miguel Pichetto, bravo jefe de los senadores kirchneristas, que festeja el conchabo que el joven Juan Manuel consiguió como director de Aluar. Pichetto (h) fue nombrado representante del Estado en el directorio de esa empresa, valuada en 2.000 millones de dólares y la única que produce aluminio en el país. El Estado es dueño del 10% de la compañía, porque heredó la parte que tenían las AFJP. Menudo gigante deberá enfrentar el muchacho, quien con toda seguridad tiene aquilatados méritos para el cargo, además de ser hijo de su padre, un hombre de extrema confianza y utilidad para la Señora Presidenta, que también es madre.

Pichetto (h), que ya fue funcionario del Banco Central, forma parte de una pujante agrupación denominada Generación Federal, fundada en cuanto Néstor le cedió el gobierno a Cristina.

El referente de esta joven asociación es otro hijo: Pablo Das Neves, heredero de Mario, el gobernador del Chubut que dice querer ser presidente y que acostumbra lanzar rayos y centellas sobre el matrimonio Kirchner, aunque después sus legisladores votan obedientes lo que ordenan desde Olivos. De cualquier modo, el joven Das Neves ya aclaró que no tiene nada que ver con La Cámpora, corriente que se referencia con otro hijo, Máximo Kirchner.

En la plantilla de Generación Federal figuran también Francisco Cafiero (nieto de Antonio), Inés Iribarne (hija de Alberto, ex ministro de Justicia) y Santiago Lamberto (hijo de Oscar, que fue varias veces diputado).

Pero no todos los hijos del kirchnerismo están allí. Ni es imprescindible esa pertenencia para aspirar a un buen cargo.

Ahí está el caso de Mariano Recalde, hijo crecidito de Héctor, que es abogado, diputado y mano derecha de Hugo Moyano. Mariano, también abogado, dirigente estudiantil en sus tiempos, asesor de sindicatos, frustrado candidato a legislador porteño en junio, recibió la gracia de la Presidenta, quien lo puso al frente de Aerolíneas Argentinas. Y allí está, al frente de ese monstruo convulsionado por internas, malos negocios y corruptelas, que necesitó que el Estado lo sostenga con 1.670 millones de pesos en lo que va del año y que recién en cinco años, si todo va fenómeno, podría volver a dar ganancias. Tampoco hay dudas sobre la idoneidad del joven Recalde para conducir la empresa. Su condición de hijo debe funcionar, en todo caso, como el certificado de lealtad que para los Kirchner importa más que nada en el mundo.

También es hijo Mauricio Mazzón, hasta hace poco director de Papel Prensa en representación del Estado. El papá de Mauricio es Juan Carlos, operador incansable que ha servido con eficacia a diversos gobiernos peronistas. Una fiera del toma y daca político el Mazzón padre. El hijo se fue de Papel Prensa, fabricante del estratégico papel de diario, después que el tierno Guillermo Moreno le pegó una apretada de aquellas a los directores estatales para que empujaran a la empresa hasta el borde del abismo y dejarla servida en bandeja para la expropiación.

La Real Academia Española define como nepotismo a la "desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos". Pero, aun en un país que ha visto más de una vez el traspaso presidencial entre esposos, sería un exceso calificar los hechos aquí mencionados como nepóticos. Digamos, con más indulgencia, que se trata apenas del legítimo interés de cualquier padre y madre de ayudar a sus hijos a encaminarse en la vida.

Alguien podrá decir que el desarrollo de estos muchachos se paga con plata que es de todos. Pero ese es mal de muchos, y por lo tanto consuelo nuestro.

Allí están los revuelos que afronta el presidente francés Nicolás Sarkozy por haber nombrado a su hijo Jean, de 23 años, irregular estudiante de Derecho, al frente de un poderoso organismo oficial. Los franceses, tan finos, le pusieron una sonrisa al desatino: cuatro jóvenes desocupados se presentaron en el Palacio del Eliseo pidiendo ser adoptados por Sarkozy.

Acá, en cambio, nos la pasamos discutiendo por la forma en que los kirchneristas usan como propio lo que es público, o sea que es de todos.

Pero hoy es un día para las madres y la familia. Haya paz. Y no hablemos de política.

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