Cede Kirchner a intendentes armado de listas "de abajo"

• Fin de un estilo. El ex presidente sólo controla nómina a diputados nacionales
Alberto Descalzo ofició en 2007 de mensajero: caminó, varias veces, el tramo entre Casa Rosada y una oficina, aportada por Sergio Massa, en un quinto piso de Diagonal Sur. La última volvió impávido: la lista que había llevado regresaba repleta de tachones y retoques.

De los diez nombres sugeridos por «la sección» cuatro fueron deleteados y dos cayeron a zona gris. Alberto Fernández, portador de la lapicera K, había destrozado la boleta con la inclusión de varios nombres, entre ellos dos piqueteros y un radical K.

Fue el paroxismo del estilo K. La propuesta de los caciques de la Primera, en setiembre del 2007, fue dinamitada por Néstor Kirchner, que digitó listas a su antojo, casi sin contemplar los planteos de los caudillos. El método se aplicó en toda la provincia.

A cinco días de que venza el plazo para inscribir las boletas, el PJ bonaerense se atrinchera para recuperar la autonomía perdida y bosqueja un esquema para limitar -o intentar hacerlo- al máximo las imposiciones del patagónico. Parece ser el fin del «dedazo K».

Anoche, en La Plata, Alberto Balestrini reunió al consejo partidario y blanqueó el mecanismo: los consejeros de cada sección serán, en diálogo con las los jefes locales, los encargados de diseñar las boletas distritales y las de legisladores provinciales.

Todo se explica: los caciques del peronismo, como contrapartida por aceptar ser candidatos testimoniales, pretenden que las boletas seccionales reflejen las negociaciones en el territorio y no que sean usadas por Kirchner como moneda de canje para pagar gentilezas K.

Fue lo que ocurrió en 2007. El patagónico, vía Alberto F., repartió bancas a piqueteros y radicales K, e incorporó a sciolistas como Guido Lorenzino y Martín Ferré.

Detalle: con el PJ abrazado a la lapicera, no habrá espacio para transversales ni piqueteros -en 2007, cobraron cuatro diputados provinciales-, tribus a las que Kirchner deberá, si ese es su plan, contener en la boleta de diputados nacionales que el encabezará.

La mesa de entrada para anotar las listas será el PJ. El pleno del Consejo oficiará de tribunal arbitral frente a tironeos en las secciones. El último recurso, algo así como una Corte Suprema partidaria, será la intervención directa de Daniel Scioli y Balestrini.

# Interrogante

El circuito no deja casillero para Kirchner. ¿Se resignará a no incidir en las listas provinciales? A medias: se reserva el manejo férreo de la grilla de diputados nacionales, pero no pulseará -salvo un puñado de casos puntuales- por las demás candidaturas.

Muy diferente de 2007. El caso de la Primera, citado arriba, es paradigmático, pero abundaron los episodios similares. Un ejemplo: en La Matanza casi habilitan una colectora, pero Balestrini resistió a los gritos, por teléfono, el pedido de Cristina de Kirchner.

Ahora, las secciones diseñan un esquema sin intervención de Kirchner. La Tercera, por caso, acordó que el primer diputado provincial lo designa La Matanza -sería Balestrini-, el segundo Lanús -Karina Nazabal, esposa del intendente Díaz Pérez- y el tercero Avellaneda: Jorge Scipioni.

Más abajo se turnan Quilmes, Berazategui, Lomas de Zamora, Almirante Brown y Florencio Varela. Como la cabeza de lista es testimonial, el noveno sería también matancero. Traducción: el reparto es territorial, sin espacio para extrapartidarios ni ahijados de Kirchner.

El operativo está en marcha. Ayer, en La Plata, Aníbal Fernández volvió a sus días de experto electoral y detalló el procedimiento para la presentación de las

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