Cazabán x 3

El protagonismo de Alejandro Cazabán en el Gobierno parece ratificarse cada día y con cada gesto.

El jueves, cuando aún no se recuperaba del caos generado tras la golpiza que sindicalistas de ATE le propinaron a cuatro funcionarios, salió a dar un informe sobre la trágica tormenta de San Rafael y dejó "pagando" a Silvia Ruggeri, que ya estaba lista para comunicar las novedades a la prensa. Ese fue tal vez el primer indicio de la ya decidida salida de la entonces ministra.

El viernes, apenas se enteró que el designado ministro de Seguridad, Carlos Aranda, había aceptado dialogar con una periodista durante la reunión de la JP, le ordenó silencio, sin ocultar que era él el que mandaba.

Ayer, cuando Cerroni y algunos de los otros golpeados por los sindicalistas llegaron a la reunión en el hotel, fue Cazabán quien pidió un aplauso "para los compañeros salvajemente agredidos"

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