A la caza de pesos y dólares, como una manera de mostrar fortalezas

Por: Daniel Fernández Canedo

¿ A qué va el ministro Carlos Fernández a la reunión del Fondo Monetario, en Washington?

A acelerar lo máximo posible la entrega de los US$ 2.500 millones que le corresponden a la Argentina después de que el Grupo de los 20 decidió aumentar el capital del FMI.

Conseguir todo el dinero a mano, sean dólares o pesos, se transformó en uno de los principales objetivos del Gobierno.

En realidad, ese objetivo siempre fue preocupación de ésta y todas las administraciones; lo es más en tiempos preelectorales.

Y, mucho más aún, en el caso del esquema kirchnerista que, hasta ahora, descree del crédito externo e hizo del pago en efectivo una bandera de fortaleza.

En la visión oficial, utilizar intensivamente los fondos de la ANSeS (ver pág. 3) para financiar gasto e inversión pública es una forma de combatir la baja de la actividad económica que desparrama la crisis financiera internacional.

En la mirada de la oposición, es un intento para incentivar el gasto público con el fin de sostener el empleo y el consumo con fines electorales

"Asfaltar tres cuadras implica mucho movimiento para un municipio", dicen en la Casa Rosada. Allí se afirma que haber coparticipado el 30% de lo recaudado por las retenciones a la soja fue la medida más importante para redistribuir riqueza de los últimos tiempos.

"Ese dinero va a las provincias y de ahí a las municipalidades y todo eso tiene gran impacto", se entusiasman las mismas fuentes.

Sobre la otra caja que busca tener llena, la externa, el Gobierno cree que en abril está mejor parado que en marzo y eso no es poco.

El mes pasado la venta neta de dólares del Banco Central fue de 1.500 millones, un nivel difícil de sostener por mucho tiempo.

En abril, a partir de que aparecieron los dólares de la exportación de soja, el Central está "arriba de la línea" en unos 150 millones. No pueden cantar victoria pero sacan las cuentas y creen que llegan con el dólar estabilizado y sin problemas hasta el 28 de junio.

En la Casa Rosada insisten en que un dólar de $ 3,71 implica que aumentó 17% en un año y que ese es uno de los indicadores de que no existe atraso cambiario.

A los funcionarios se le dificultan las cosas, entonces, cuando tienen que explicar por qué en lo que va del año la salida de capitales privados ronda los US$ 4.500 millones.

La incertidumbre sobre cómo quedará el poder político después de la elección del 28 de junio es el argumento más utilizado para justificar ese resultado.

Pero también ayudó mucho el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, al mencionar la estrategia oficial de "vamos por todos".

Se conoce que Moreno es un kirchnerista de pura cepa al que muchas veces le gusta provocar. Lo que también se sabe es que el dinero suele ser cobarde y ante el menor atisbo de riesgo huye, y sobre esa materia la Argentina tiene bastante gimnasia.

Un tema central de la economía es que antes y luego de las elecciones, el país necesita financiarse.

Hasta el 28 de junio la estrategia parece ser claramente defensiva.

Se utiliza la plata y los depósitos de la ANSeS y así se compensa, en parte, la baja de la recaudación por las menores exportaciones de trigo, maíz y soja.

Un caso paradigmático de recaudación a toda costa fue el que impuso el ahora ex recaudador Montoya en Buenos Aires.

Dispuso que se retenga 3% de todos los cheques y despósitos que realice un padrón de 10 millones de personas estén o no inscriptos en Ingresos Brutos.

El criterio fue primero recaudar y al que no le corresponda, que haga el descargo.

Ayer su sucesor, Rafael Perelmiter, se reunió con los bancos con el mensaje de que van a sanear el padrón. Eso para evitar la inequidad que implicaría el hecho de que quien no se queje pague, aunque no le corresponda.

Por otra parte, se recurre a una línea de crédito de corto plazo del Banco de Basilea para evitar mostrar un descenso en el nivel de reservas internacionales.

El Central muestra hoy más de US$ 46.000 millones de reservas, pero las "netas" rondarían los 40.000 millones.

¿Son suficientes para ganarle una apuesta al mercado en caso de tensión cambiaria? Todo indica que sí, pero también queda en claro que el Gobierno echa mano a casi todo lo que puede.

El crecimiento de los últimos años dio sus frutos pero no alcanzan para vislumbrar un futuro de prosperidad. En estos días, la política pesa mucho más.

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