La caza furtiva extinguió la chinchilla y otras especies

La caza furtiva extinguió la chinchilla y otras especies
Según datos oficiales, ya no viven en estado silvestre. Desaparecieron por ese delito
Por ley, en San Juan está prohibida la caza de especies autóctonas en cualquier época del año. Aún así es una práctica que sigue existiendo y que llevó a que la chinchilla, entre otras especies, se extinguiera en el último tiempo.

La chinchilla es un roedor muy cotizado por el valor de su piel y vive en las zonas andinas. En el mercado negro se puede conseguir entre 10 y 50 dólares cada pelaje. Hay que tener en cuenta que cada animal mide alrededor de 20 centímetros y por lo general la piel se usa para confeccionar tapados. Como está prohibida la caza de este animal, empezaron a proliferar los criaderos que sí están permitidos. En San Juan, hasta hace unos años se la podía encontrar en la zona de la reserva San Guillermo, en Iglesia. "En la provincia ya no hay chinchillas en estado silvestre. Pero no es la única especie que se extinguió por la caza ilegal. Pasó lo mismo con el cardenal amarillo y con otro pájaro llamado rey del bosque", dijo Marcelo Jordán, al frente del área de Conservación y Areas Protegidas de Medio Ambiente.

A su vez, hay otras especies que están en peligro de extinción, como el guanaco y la vicuña. Es por eso que Medio Ambiente lanzó una ofensiva que tiene que ver con concientizar a la gente sobre la caza furtiva. Una multa por cazar especies autóctonas puede rondar los 4.000 pesos, según la cantidad de animales y el estado en que se encuentren. De la caza ilegal, la más peligrosa es la comercial, según dijo Jordán. Es decir la que no se usa para consumo personal sino con fines lucrativos. Y como en el país hay pocas colonias de chinchilla en estado salvaje, cada vez son más cotizadas en el mercado negro. O sea que se comercializan por fuera de los criaderos autorizados.

Por eso, el mes pasado Medio Ambiente lanzó una campaña para prevenir estas acciones ilegales y que han puesto a varios animales en peligro de extinción, como es el caso del guanaco o la vicuña. "La caza es delito", es el nombre de la movida que incluye desde charlas en las escuelas hasta trabajo en conjunto con los municipios.

En 1973 todas las especies de chinchillas fueron incluidas en la Convención Internacional de Comercio de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre. Una de las formas que se encontró para salvarlas de la caza furtiva fue la creación de áreas protegidas. Mientras que a fines de los '90 se fomentó la cría y la explotación de chinchilla como una industria prometedora.

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