Cayó la última estrella.

El español Carlos Sainz abandonó tras protagonizar un espectacular accidente con su VW, en el que su navegante sufrió la fractura de un omóplato; su coequipier Giniel De Villiers es el nuevo líder.
LA RIOJA.- El Dakar es más duro que los mismos grandes candidatos a dominarlo. Los nombres con los que se promocionó la gran carrera, que por primera vez en 30 años no se disputa en Africa, se quedó sin los grandes postulantes a la anhelada victoria. Primero había sido el legendario Stephane Peterhansel (Mitsubishi), múltiple vencedor de la clásica prueba, luego fue el turno de su compañero, Luc Alphand, con la mala fortuna de que su navegante sufrió una descompensación y tuvieron que desertar. El qatarí Nasser Al-Attiyah (BMW), el único que le dio batalla a la gran estrella del Dakar 2009, terminó desclasificado. El mismo Orly Terranova, compañero de Nasser y la gran figura promocional de la carrera para los argentinos, dejó la travesía en Chile.

Finalmente, el gran Matador, el que dominaba la carrera a voluntad, con la superioridad de una máquina bien concebida después de mucho tiempo de evoluciones, el Volkswagen Touareg, también dijo adiós. El español Carlos Sainz, ex bicampeón mundial de rally, el preferido de los argentinos, entre los extranjeros, por supuesto, el que tenía las espaldas bien cubiertas al transitar escoltado en la clasificación general por sus dos coequipiers, el norteamericano Mark Miller y el sudafricano Giniel De Villiers, se accidentó ayer, en el tramo comprendido entre Fiambalá, Catamarca, y La Rioja. Así, el español se quedó sin Dakar y quizás haya sido el retiro de la práctica profesional en el automovilismo deportivo y, concretamente, en la especialidad.

"El cauce hacía un «zig zag» y desde donde nosotros íbamos teníamos que atravesar el río seco hasta un punto de paso obligatorio. Nos caímos desde arriba, muy alto, unos 4 metros. El libro de ruta decía que el río era peligroso, pero debería haber dicho extremadamente peligroso", se quejó muy decepcionado Carlos Sainz, que tras accidentarse en el kilómetro 79 de la prueba especial fue trasladado en helicóptero a Fiambalá, donde en el hospital lo revisaron y por decisión propia se fue del lugar.

Sainz sabía que con el ritmo de carrera impuesto tenía "el triunfo en el bolsillo". Como consecuencia del golpe, el navegante del español, Michel Perin, sufrió la fractura del omóplato derecho.

Carlos Sainz había admitido a LA NACION en las primeras etapas que su continuidad en el automovilismo dependía de diversas alternativas, entre ellas la continuidad o no del equipo Volkswagen, que aún no confirmó su decisión. El abandono de Sainz, que en 2005 fue candidato a presidente de Real Madrid y que tiene una participación activa en la vida institucional de ese club, demuestra la dureza de una carrera que no da respiro.

Si bien no hubo altas temperaturas de manera permanente y no se cruzó Los Andes hacia el lado argentino en carrera (la altura preocupaba a los equipos y participantes), la geografía, tanto en nuestro país como en Chile, castigó a todos.

"Fue una etapa muy dura. Demasiado", indicó De Villiers, el nuevo líder del Dakar y vencedor de la etapa de ayer. "Había lugares que parecían que sólo los caballos los podían cruzar. La navegación se hizo imposible, había piedras en lugares increíbles", comentó Mark Miller, que llegó al control sin el cobertor trasero.

La figura carismática del Dakar es el norteamericano Robbie Gordon, ahora tercero en la general. Llama la atención su Hummer negro y también su estilo de conducción. Pero además le dedica mucho tiempo al público, con el que habla, firma autógrafos, se saca fotos y bromea. "¿Sainz out?", preguntó sorprendido cuando llegó al Anillaco catamarqueño. "En el kilómetro 7 le pegué a una piedra y rompí el embrague, pero la hoja no era la mejor", indicó.

El Dakar eliminó a los grandes candidatos. Quizá, la carencia de emotividad por no haber incertidumbre en el resultado final se revierta en los últimos dos tramos, camino a Buenos Aires. Esta carrera siempre da sorpresas...

* Otra vez habrá poco espacio para la velocidad

La etapa de hoy, rumbo a Córdoba, sufrió modificaciones por el diluvio de anoche en la zona. Los 545 kilómetros cronometrados se redujeron a 220. El enlace será hasta el km 324, por lo que no habrá prueba especial en La Rioja. Así, el Dakar redujo recorridos en cinco etapas, más la anulación en Copiapó-Fiambalá y la neutralización de ayer.

Otros candidatos que quedaron en el camino

Hiroshi Masuoka (Mitsubishi)

Muy poco se lo pudo ver al japonés, vencedor en 2002 y 2003, ya que abandonó el segundo día, camino a Puerto Madryn.

Luc Alphand (Mitsubishi)

El ex campeón de esquí alpino, que ganó el Dakar en 2006, se quedó en la sexta etapa de la prueba, cuando marchaba 8°.

Nasser Al-Attiyah (BMW)

El príncipe qatarí estaba al frente de la clasificación general, pero fue excluido por sortearse un control en la 6a etapa.

Stephane Peterhansel (Mitsubishi)

Buscaba su décimo éxito tras seis triunfos en motos y tres en autos. Se accidentó en la 7a etapa y abandonó. Iba quinto.

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