Cayó más del 53 % la producción total de granos en la provincia

Los datos del informe final del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber) reveló que el sector agrícola entrerriano, puntualmente, disminuyó el 13,60% de superficie./P.4 El maíz y la soja fueron los cultivos más afectados por la sequía.
Los datos del informe final del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber), son más que elocuentes sobre el desastre que vivieron los productores, las cooperativas y los acopios de la provincia.

El sector agrícola entrerriano, puntualmente, disminuyó el 13,60% de superficie, y perdió más del 53% de productividad, lo que significa, además, "una cuantiosa suma de dinero en inversiones no recuperadas", remarca el trabajo de los técnicos de la Bolsa, liderados por la ingeniera agrónoma Gladys Eguía.

Es que la sequía fue, literalmente, mortal para los cultivos, especialmente para el maíz y la soja, pero también para el girasol, a pesar de su tolerancia a condiciones de poca humedad, y el arroz, aún cuando se trata de un cultivo irrigado.

Asimismo, el informe del Siber remarca que "los cultivos que mayor incidencia tuvieron en el disminuido tonelaje de producción fueron el maíz y la soja".

La descomunal sequía resultó determinante para que Entre Ríos tuviera una "merma de 700.386 toneladas de maíz y 1.919.283 toneladas de soja, si se compara con la campaña 2007/08".

A fin de dimensionar el daño económico, el Siber realizó una estimación de pérdidas en los cultivos más afectados, trigo, maíz y soja, y concluyó que por efecto de la falta de agua en el perfil de los suelos "la disminución de ingresos alcanza aproximadamente a 800 millones de pesos", cuyo desagregado es el siguiente: 140 millones en trigo, 200 millones en maíz y 460 millones en soja.

La sequía fue, sin dudas, la principal causa de la fortísima retracción de la producción agrícola entrerriana, pero no la única. En el caso de la campaña de granos finos también incidieron, entre otras razones, el conflicto agropecuario, la incertidumbre por la falta de cotización a futuro para el trigo, el aumento desmedido en el precio de los fertilizantes fosforados y la falta de financiación para la adquisición de los mismos al momento de la siembra.

En el período de macollaje, los productos nitrogenados tuvieron poca disponibilidad y alto costo, lo que influyó negativamente al momento de su aplicación.

El aumento en los precios del gasoil y la restricción en la entrega fueron trabas adicionales que debieron superarlos productores.

La instalación de la peor sequía de los últimos 40 años fue tan devastadora para los cultivos de verano que derrumbó los rendimientos a niveles que hacía mucho no se veían.

Maíz y soja

Los promedios de rendimientos a nivel provincial, calculados sobre la base de la superficie total implantada, fueron paupérrimos: 1.394 kg/ha para maíz y 948 kg/ha para soja. Para maíz, agrega el informe del Siber, "si se analizan los gastos del productor en esta campaña, se concluye que para el recupero del monto invertido en agosto-septiembre de 2008, era necesario obtener rendimientos promedios de aproximadamente 5.500 kg/ha en campo propio, y 7.500 kg/ha en campo arrendado. Es decir que, en ambas situaciones, el productor que apostó por la siembra del cereal, finalizó su cosecha con una pérdida por hectárea de 4.106 kg/ha (costo sin arriendo) y 6.106 kg/ha (costo con arriendo)". En el caso de soja, en tanto, "se necesitaban obtener rendimientos promedios de 2.230 kg/ha para el recupero del monto invertido en octubre-noviembre, es decir que esta cosecha finaliza con una pérdida de 1.282 kg/ha".

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