Se cayó el plan de Brasil contra las importaciones

La medida había desatado una estampida de quejas de los propios empresarios brasileños y en los gobiernos de los países del Mercosur.
El plan era limitar las exportaciones con una nueva barrera arancelaria para proteger la industria local de la crisis global que relantizó la economía y se cobró ya 600 mil puestos de trabajo. Sin embargo, las restricciones aduaneras desataron tal polvareda, entre propios y extraños, que obligó a abortar el plan a 24 horas del despegue.

El Gobierno de Brasil suspendió ayer la exigencia de obtener licencia previa para la importación de centenares de productos, medida que había impuesto el día anterior. Es que como habían anticipado distintos empresarios sanjuaninos a Diario de Cuyo, la imposición de "licencias no automáticas" para las exportaciones, generó un airada protesta entre los propios empresarios brasileños y rosario de quejas en los países del Mercosur.

La decisión la anunció el ministro de Hacienda, Guido Mantega, después de discutirla con el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, que está de gira por el Magreb.

La suspensión de la exigencia de licencia previa busca "cesar los ruidos y malentendidos" que surgieron ayer, dijo Mantega.

El programa de "Licencias Previas", una medida para-arancelaria con la que prevía reducir más de 60% el ingreso de productos a su país, había caído como un balde agua fría entre los exportadores sanjuaninos que tienen en Brasil a su principal mercado en el exterior para: autopartes, uva en fresco, aceitunas, entre otros por un casi 100 millones de dólares. Un freno a las exportaciones sumado a la caída del precio internacional en los alimentos abría un panorama más oscuro para los empresarios sanjuaninos.

Pero el impacto también sacudió a sus pares de Brasil.

Según consignaron ayer medios periodísticos brasileños, la empresa fabricantes de celulares Nokkia fue la que más se quejó ya que tuvo que parar su producción ante la imposibilidad de importar los componentes de los teléfonos.

Del mismo modo, un importante número de empresas industriales brasileñas comenzaron ayer a verse en apuros para importar algunas materias primas, lo cual agravaría la delicada situación del empleo en la máxima economía sudamericana.

La medida brasilera obligaba a los exportadores a pedir permiso (vía formulario especial) para enviar sus mercaderías a Brasil y daba al gobierno un plazo de hasta 60 días para autorizar el ingreso de los bienes. Este plaza encubría el objetivo principal de la medida que era el de limitar el flujo de las ventas desde el exterior.

La medida se aplicaba a productos de 24 rubros, entre los que contaban la industria de la molienda de trigo, cereales, malta, plásticos, malta, hierro y acero, obras de hierro fundido, cobre y aluminio, bienes de capital, máquinas y aparatos eléctricos, textiles o automóviles y piezas para vehículos, juguetes, muebles, óptica, algodón, calzado, etc.

En el 2008, las exportaciones de Argentina hacia Brasil totalizaron 12.648 millones de dólares, un 35 por ciento más que el año anterior, pero el intercambio comercial entre ambos era a noviembre de 4.330 millones de dólares favorable a Brasil.

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