Cayó hasta 30% el precio de alquiler de los campos sojeros

Descapitalizados y sin financiamiento, los productores en tierras arrendadas buscan, cada vez más, que los dueños compartan los riesgos del negocio. Ya nadie paga adelantado
Los alquileres de los campos para sembrar soja cayeron hasta 30% desde el año pasado, tras los efectos de la crisis internacional que recortó los precios de los commodities. Así lo indicó a El Cronista Pedro Nordheimer, de la inmobiliaria homónima. Por su parte, Claudio Mejía, director de Compañía Argentina de Tierras (CAT), indicó que los valores mermaron, en promedio, un 15% tanto para regiones centrales de la Pampa Húmeda como para las periféricas.

En paralelo, con un contexto de fuerte volatilidad en las cotizaciones e incertidumbre interna sobre el futuro de los negocios agropecuarios, los productores intentan, cada vez más, hacer partícipes a los arrendatarios en el riesgo del negocio. Por eso, los contratos se negocian a porcentaje de cosecha.

Dependiendo del arreglo, el arrendador puede quedarse con 35% de la producción como pago, mientras que en los mejores momentos del negocio, el contrato fijaba un monto fijo que se pactaba antes de la siembra.

El año pasado, el conflicto por las retenciones y la consecuente incertidumbre política empezaron a instalar el contrato a porcentaje, pero este año, la práctica "está mucho más generalizada", según el director de Federación Agraria y diputado electo por Buenos Aires, Jorge Solmi.

Frío, frío...

Pese a la cercanía de la fecha de siembra de soja, los operaciones están frías en el sector. Según Nordheimer, los arrendadores están calmos, y los arrendatarios también toman sus recaudos. "Como la soja no pasa los $ 1.000 la tonelada, los productores esperan", indicó. "Los arrendatarios proponen ir a porcentaje pero los dueños tratan de resistirse", aclaró.

Otro gran cambio en el sistema de pago del alquiler es el adelanto. Hace dos campañas, se pagaba el total antes de la siembra, en la mayoría de los casos, mientras que ahora se puede adelanta hasta un 20%. Algunos contratos se fijan en puntos intermedios a los extremos y se negocian con plazos de 30% por adelantado, 30% a la mitad del ciclo y 30% a cosecha. De esta forma, el productor se garantiza una cláusula de ajuste, por si las cosas no terminan tan bien.

Hay tantas formas de contrato como relaciones entre partes, pero en todas la tendencia es a afinar el lápiz, no regalar nada, y dejar las cosas lo menos libradas al azar que se pueda.

Como consecuencia, se demora el cierre de los contratos, que se dejarán para último momento. Sin embargo, y pese a que habrá una demanda récord de tierra, los especialistas no creen que aumenten más los precios porque habrá disponibilidad. Las hectáreas de soja reemplazarán a las de maíz y girasol.

Según Solmi, hasta el año pasado, muchos pequeños productores alquilaron tierras ajenas para sembrar granos gruesos, como la soja. Pero esta vez, descapitalizados y sin herramientas de financiamiento, muchos cambiarán de rol y se convertirán en arrendatarios.

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