Cayó el frágil gobierno checo

Criticado por su política económica y por haber censurado una crítica televisiva a un diputado, Mirek Topolanek tendrá que dejar el gobierno. Como presidente de turno de la Unión Europea, encabezará la reunión del G-20.
El gobierno checo de centroderecha cayó, justo cuando el país asegura la presidencia de turno de la Unión Europea (UE). El inestable equilibrio político del país, con un Parlamento partido en dos desde las elecciones de 2007, se estrelló con una votación de censura de la izquierda contra Mirek Topolanek, por los intentos del premier de impedir que un canal transmitiera un programa crítico sobre un diputado. Fue la gota que colmó el vaso para una oposición que viene criticando su política económica liberal.

De los 197 diputados presentes en la Cámara baja, sobre un total de 200, la oposición reunió 101 votos, el mínimo necesario que establece la Constitución para hacer caer al gobierno. La derrota del Ejecutivo de Topolanek se produjo gracias a los votos de cuatro diputados rebeldes de su propia coalición.

La coalición formada por el Partido Democrático Ciudadano (ODS), el partido del premier, con los cristianodemócratas (Kducsl) y los Verdes sólo contaba con 96 diputados de los 200 de la Cámara baja. En los últimos meses, el éxito de las votaciones dependía de siete parlamentarios disidentes con la línea de sus respectivos partidos. Topolanek reconoció antes de la moción de censura que los debates en la cámara se ven bloqueados por “mezquindades”.

Tras la votación de ayer, Praga pierde “su poder de negociación” en los consejos europeos, dijo el propio Topolanek. “Toda nuestra administración está tan bien preparada que puede funcionar incluso sin políticos”, declaró el primer ministro a la televisión. “Cumpliré con mis deberes constitucionales”, afirmó tras reconocer su derrota. Topolanek afirmó que piensa dimitir mañana a su regreso de Estrasburgo, donde debe intervenir hoy ante la Eurocámara y presentar un balance del último Consejo Europeo.

El actual Ejecutivo seguirá gobernando hasta el nombramiento de un nuevo gabinete, un proceso que puede durar meses. El presidente Vaclav Klaus confirmó ayer que “se seguirá el camino constitucional establecido”. El jefe del Estado puede nombrar a un primer ministro para formar un nuevo gobierno. Otra posibilidad es que los principales partidos se pongan de acuerdo sobre la organización de legislativas anticipadas. Mientras tanto, el gobierno dimitente puede seguir gestionando el país y ocuparse de la presidencia de la UE. “Lo natural es que el gobierno termine la presidencia europea (el 30 de junio)”, afirmó el jefe de la oposición socialdemócrata Jiri Paroubek a la televisión pública CT 24.

Por esa razón, el jefe del gobierno ahora derrotado, que desde el inicio de su presidencia del Consejo comunitario ha afrontado importantes crisis, como la del gas ruso o la de Gaza, además de la crisis económica, se dispone ahora a encabezar, en nombre de la UE, la reunión del G-20, convocada para el 2 de abril en Londres.

Poco después, los checos acogerán una cumbre entre la UE y Estados Unidos a principios de abril, en la que participarán jefes de Estado y de gobierno de los veintisiete Estados comunitarios y el presidente estadounidense, Barack Obama.

El gabinete del gobierno de coalición actual tomó posesión a principios de 2007. Durante ese medio año de negociaciones no prosperó la investidura de un Ejecutivo conservador en minoría salido de los comicios legislativos de junio de 2006.

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