Cayó el capo de la camorra de Nápoles junto a 72 mafiosos

Es Franco Letizia, el gran jefe de la familia más fuerte de esa organización delictiva. Los arrestos se cumplieron en dos operativos. El golpe de la Justicia se suma a la reciente detención en España de Raffaele Amato, otro supercapo camorrista.
La temida camorra napolitana, una de las más poderosas organizaciones criminales del mundo, recibió dos golpes tremendos con el arresto ayer del nuevo gran capo del clan de los casaleses, el grupo camorrista más fuerte: Franco Letizia, de 32 años, que había tomado las riendas de la organización tras el arresto a principios de este año de Giuseppe Sétola. Cuarenta y ocho horas antes había sido detenido en España Raffaele Amato, el gran capo de los "separatistas", el otro grupo más predominante de la camorra, triunfador en una guerra interna que causó decenas de muertos. Y ayer se movilizaron contra los "separatistas" centenares de policías y carabineros para cumplir 109 órdenes de arresto, que llevó a la captura efectiva de 72 afiliados al clan de Amato.

Todos los efectivos, más la patrulla de magistrados que supervisaron las acciones de seguridad, recibieron felicitaciones de los ministros del Interior y Defensa por un éxito que representa un avance neto en la lucha contra la camorra que castiga Nápoles.

Franco Letizia era uno de los prófugos más buscados de Italia. Había asumido la conducción de los camorristas de la zona de Caserta, donde los casaleses terminaron por predominar sobre los otros grupos internos, que más que en la mafia siciliana y la N'drangheta calabresa viven continuos desequilibrios de fuerzas y combaten guerras sangrientas por la hegemonía en el territorio y en los tráficos, sobre todo los estupefacientes.

Letizia fue capturado en un departamento de la zona periférica de San Cipriano, junto con dos camorristas que lo protegían. Fiel al viejo líder de los casaleses, Francesco Bidognetti, quien se encuentra entre rejas, Letizia pasó de número dos a gran capo, cuando fue arrestado en enero Giuseppe Sétola, que había elegido la estrategia de las masacres y la violencia extrema para afirmar el poder de los casaleses, así llamados porque provienen de clanes de Casal dei Príncipi, una zona en torno a Caserta, a 30 kilómetros de Nápoles.

El mazazo de las fuerzas de seguridad con el arresto de Letizia debilita considerablemente al grupo más temido de la camorra porque practica una violencia brutal, que el año pasado consumó una cadena de asesinatos, entre ellos el de seis trabajadores inmigrantes africanos.

La policía y los carabineros aprovecharon el éxito del arresto de Raffaele Amato en Marbella, en el sur de España, este fin de semana, para lanzar varias razzias en la madrugada de ayer con 109 órdenes de captura.

Amato es llamado "el español" porque su grupo se abastecía de cocaína enviada por los capos gallegos de la droga proveniente de la América Latina. Amato era el brazo derecho de Paolo Di Mauro, jefe del grupo más poderoso y sangriento del norte de la ciudad de Nápoles.

Di Mauro había expandido el poder de los clanes a zonas como Arzano, Casavatore y Mugnado, pero su baluarte era el barrio de Scampía, considerado el más grande supermercado de las drogas de Europa, donde venía gente de todos lados a comprar cocaína y los camorristas habían organizado un verdadero fortín que dirigían los hijos de Paolo Di Mauro

Pero el capo fue atacado por "el español", que organizó al triunfante grupo de los "separatistas" en una guerra que duró casi tres años con decenas de muertos que causaron gran impresión en Italia.

El primero de los 72 arrestos de ayer de la camorra "separatista" fue el de Elmelinda Pagano, 44 años, la mujer del "español". Este grupo tenía una originalidad: al menos dos docenas de mujeres con sus familias se encargaban de custodiar enormes cantidades de drogas que llegaban desde España. Hace tres años la guerra con el clan Di Lauro obligó a Raffaelle Amato a huir a España para salvar la vida. Eran tantas las precauciones que adoptaba "el español" que, para ver a sus familiares sin ser interceptado por la policía o los camorristas enemigos, viajaba en avión hasta Japón y los encontraba en la capital japonesa. Los arrestos seguirán durante varios días.

Comentá la nota