Cayó un avión en Holanda con 135 pasajeros y hay sólo 9 muertos

Cayó un avión en Holanda con 135 pasajeros y hay sólo 9 muertos
A punto de aterrizar, se desplomó sobre un campo y se partió en tres. Hay 80 heridos.
Los pasajeros se preparaban para el aterrizaje en el aeropuerto internacional de Amsterdam. Faltaban pocos minutos, según el anuncio del piloto. Pero en un instante todo cambió. El boeing 737-800 de la compañía Turkish Airlines, con 135 personas a bordo, cayó en un terreno fangoso a pocos kilómetros de la pista y se partió en tres partes. Al menos nueve personas murieron y más de 80 resultaron heridas, varias en estado crítico.

El vuelo TK1951, con 128 pasajeros y siete tripulantes, según la aerolínea, se estrelló a unos tres kilómetros del aeropuerto de Schiphol, en las afueras de la capital holandesa, a las 10.31 de la mañana, hora local (las 7.31 en Buenos Aires). Había salido de Estambul poco más de tres horas antes.

Por ahora las causas son una incógnita. Al cierre de esta edición, los investigadores analizaban las cajas negras del avión, que fueron encontradas poco después del accidente. Entre los fallecidos figuran los dos pilotos y un tercer piloto en formación, según confirmó en Ankara el premier turco, Recep Tayyip Erdogan.

En un primer momento, pese a la conmoción, los medios locales alimentaron las esperanzas de que no hubiera víctimas, y muchos pensaron en un nuevo milagro, como en el caso del avión que "acuatizó" en el río Hudson de Nueva York a mediados de enero y no dejó ni un solo herido.

Pero poco después, el portavoz de los servicios de socorro, Ineke van der Zande, informó en una rueda de prensa en el aeropuerto que había nueve muertos. El gobernador de Estambul, Muammer Guler, habló de diez fallecidos, pero el número no fue confirmado en Amsterdam.

La cifra podría aumentar ya que al menos seis heridos se encontraban en estado crítico, según el jefe de la unidad de emergencia. Otros 25 estaban "graves".

El alcalde de la localidad de Haarlemmermeer, donde se estrelló el aparato, Michael Bezuijen, dijo que los equipos de rescate llegaron en pocos minutos. El avión no se incendió, por eso el número de víctimas no fue mayor.

Algunos expertos señalaron que el lodo pudo haber ayudado a evitar un fuego resultante de la ruptura de tanques de combustible en la parte baja del fuselaje. Además, al parecer, el avión había usado casi todo su combustible pues estaba llegando a destino.

Unas 60 ambulancias llevaron a los heridos a 11 hospitales de Amsterdam y localidades próximas.

"Caímos como una piedra en medio de un prado", contó Tuncer Mutluhan, un banquero residente en Holanda que salió ileso del accidente, a la cadena turca NTV.

"Estábamos aterrizando normalmente cuando de improviso advertimos un vacío de aire. El avión quedó fuera de control y se produjo el impacto. Hubo pánico. Todo duró cuatro o cinco segundos", agregó. "El piloto acababa de anunciar que aterrizaríamos en quince minutos", detalló.

El hombre contó que pudo salir rápido del avión junto con otras 20 personas, mientras muchos otros pasajeros quedaron atrapados dentro de la nave, partida en tres sobre un campo que bordea una autopista, cerca de varias casas.

Otro pasajero, Kerem Uzel, explicó: "Perdimos altura bruscamente, como si el aparato hubiera entrado en una zona de turbulencias. Después, la cola del avión impactó en el suelo y derrapamos".

El tráfico del aeropuerto de Schiphol, el más importante de Holanda y el quinto de Europa en número de pasajeros, fue parcialmente suspendido y se cerraron dos de sus cuatro pistas.

En el hall de arribos hubo conmoción. Los familiares y amigos que esperaban a los pasajeros de ese vuelo intentaban en forma desesperada comunicarse con sus teléfonos celulares y algunos lloraban al no obtener respuesta.

El director de la junta directiva de la aerolínea, Candan Karlitekin, dijo a reporteros en Turquía que la visibilidad era buena a la hora en que cayó el avión. Y agregó: "Hemos revisado los documentos del avión y no había problema alguno de mantenimiento", agregó.

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