Cayeron las ventas en los almacenes de barrio

Los comerciantes de distintas zonas de la ciudad coincidieron en que la gente prefiere realizar sus compras en los supermercados. La poca demanda que se registró en las Fiestas no satisfizo las expectativas de los despenseros. El fiado, en vías de desaparición.
Junto a la carnicería, la verdulería y la panadería, el almacén es parte ineludible de la geografía de cualquier barrio de la ciudad. Sin embargo, la recesión, la inseguridad y, sobre todo, la proliferación de supermercados, motivaron, en la mayoría de los negocios, una caída en las ventas, provocando el cierre de algunos comercios.

LA GACETA realizó un recorrido por almacenes de distintos barrios de Tucumán y casi todos los dueños de las despensas sostuvieron que las ventas fueron escasas. Del mismo modo, ven en las cadenas comerciales una de las principales causas en la caída de la demanda. “La competencia de los hipermercados y la inflación sobre los productos traen pérdidas en el negocio, ya que no tenemos los medios para ofrecer las mismas facilidades de pago y promociones que ellos brindan”, explicó José Humberto, propietario de un almacén de Villa Mariano Moreno.

Las Fiestas de fin de año siempre fueron la salvación para los comerciantes de este rubro, no obstante las ventas del mes pasado, no llegaron a satisfacer esas expectativas. “La gente compra lo necesario; con respecto al año pasado, la venta cayó un 50%”, comentó René Coronel, dueño de una despensa ubicada en la Ciudadela.

Uno de los principales obstáculos con los que deben lidiar los propietarios de las almacenes barriales son los supermercados, debido a que estas cadenas comerciales utilizan tarjetas de crédito y débito, entre otras formas de pago. “Antes, durante las Fiestas, se recuperaba lo que se invertía y, a la vez, se ganaba; hoy es más riesgoso hacer pedidos de artículos festivos, debido a que la gente no los compra, ya que prefiere adquirirlos con sus tarjetas en los súper”, admitió Aníbal Suárez, de un polirubro en Las Piedras al 300.

La “libreta”

Ya sea a través de la “libreta del almacenero”, o de anotar en un cuaderno de control las compras de los clientes, el fiado es una práctica que cada vez se utiliza menos, según contaron la mayoría de los comerciantes entrevistados.“No es una buena opción, la clientela, después, no cumple con lo que debe”, sostuvo uno de los entrevistados. Del mismo modo opinó Coronel: “le fío a muy poca gente ya que, después, algunos no pueden pagarte”. Además, explicó que usa una estrategia para vender: “al azúcar la compro a $ 1,35 y la vendo a $ 1,39; el pan lo ofrezco a $ 2,49 el kilo; no se le gana mucho, pero es una manera que utilizo para competir”, finalizó.

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