Cautela de Solá y De Narváez

Los socios de Macri en Unión Pro toman distancia de la polémica.
Pese a que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su gestión, el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri sólo recibió de sus socios de Unión Pro, Francisco De Narváez y Felipe Solá, una prudente actitud de cautela.

Sólo De Narváez, cuando fue consultado por LA NACION, defendió a su socio frente al escándalo que lo salpica por la participación en tareas de espionaje del ex policía federal Ciro James, también empleado del Ministerio de Educación porteño.

"Lo ocurrido lleva la marca del kirchnerismo, que propicia permanentemente un clima de crispación en nuestra sociedad", dijo De Narváez, en línea con la tesis del jefe de gobierno porteño de que James sería un infiltrado de la Policía Federal para boicotear la Policía Metropolitana.

De Narváez, al igual que Solá, evitó adoptar una posición más enfática a la espera de la evolución de la investigación judicial, según deslizan sus voceros. "Para esclarecer los hechos resulta auspicioso el compromiso asumido por Macri, que se comprometió a aportar todos los elementos al alcance del gobierno porteño", celebró De Narváez.

Mutismo

A la tibia defensa del diputado de Unión Pro, se suma el mutismo total de Solá sobre el caso. Macri tampoco se comunicó con él para comentarle el asunto, según indican en el entorno del ex gobernador. Al parecer, hubo un intento para que tanto De Narváez como Solá acompañaran públicamente a Macri en la conferencia de prensa que ofreció anteayer, en la que el jefe de gobierno porteño denunció al kirchnerismo y a la Policía Federal de impedir la creación de la Policía Metropolitana. Pero, finalmente, el encuentro no prosperó.

"Es un escándalo demasiado confuso. Es cierto que la Policía Federal es capaz de hacer cualquier cosa, pero cuesta creer que Ciro James pudo incorporarse en el gobierno porteño y que nadie supo quién en verdad era", indicó una fuente del peronismo porteño.

Lo cierto es que el ex gobernador bonaerense y el líder de Pro se hallan distanciados desde que ambos cristalizaron sus aspiraciones presidenciales para 2011. Solá, por caso, está empecinado en la conformación de un espacio común del PJ disidente y, desde esa posición, disputarle poder a Néstor Kirchner. Macri, si bien no se lanzó formalmente a la presidencia, no descarta entronizarse como candidato y confía en sumar, para ello, a un sector del PJ disidente. De Narváez, por otra parte, insiste en su ambición de suceder a Daniel Scioli al frente de la gobernación bonaerense, pero son indisimulables sus coqueteos con el vicepresidente Julio Cobos.

Por ahora, el espacio Unión Pro que formaron Macri, De Narváez y Solá se mantiene unido, aunque nadie puede garantizar por cuánto tiempo más.

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