Causa Brusa: por enfermedad, suspendieron el juicio contra Marcellini

El ex militar reside en Mendoza e iba a ser juzgado mediante el sistema de videoconferncia. Esta tarde, el médico del cuerpo de peritos forenses de la Corte brindó un detalle de su estado de salud y desaconsejó el sometimiento a juicio en este causa. El Tribunal consideró pertinente el pedido y le suspendió el juicio. Todas las partes estuvieron de acuerdo. Las audiencias se reanudan el lunes de la próxima semana.
El ex hombre fuerte de la inteligencia militar en Santa Fe durante la represión ilegal, Domingo Manuel Marcellini no será sometido a juicio, al menos en la denominada "Causa Brusa", que sólo se quedó con ex policías y civiles en el banquillo de los acusados. La primera baja del expediente la provocó el ex conjuez Leandro Corti que desacumuló la causa para darle mayor vigor en 2007, cuando asumió como magistrado ad hoc tras el apartamiento del juez natural y las innumerables excusaciones de los abogados de la matrícula, que desistieron de juzgar estos delitos.

Esta tarde, y por videoconferencia, el médico Carlos Baistrocchi (de la Corte Suprema de Justicia de la Nación) señaló en contacto con el Tribunal que el estado de salud de Marcellini era muy delicado. "Como resumen, debo concluir que el paciente debe permanecer internado y no puede asistir a la videoconferencia" desde su domicilio en la calle Godoy Cruz, de la ciudad de Mendoza. El perito forense respondió en forma categórica a las preguntas del abogado defensor del militar, Fabio Procajlo y a las formuladas por la jueza suplente, Lilia Carnero, quienes se interesaron en saber si Marcellini puede presenciar audiancias de largo tiempo de duración. "El stress puede agravar el cuadro", dijo Baistrocchi. El Tribunal puso a consideración de la partes lo señalado por el profesional médico y no huibo oposición. Tras un breve cuarto intermedio los conjueces informaron las suspensión del juicio contra Marcellini. La causa Brusa, que empezó con tres militares juzgados (Nicolás Correa, ex suboficial murió en 2007), Rolón y Marcellini se quedó sin ex miembros de las Fuerzas Armadas sentados en el banquillo.

Ayer, detalles de las indagatorias

El cuarto día de enjuiciamiento comenzó con presentaciones de formas y la lectura de las indagatorias brindadas por los imputados en la etapa de instrucción ya que ayer, todos, se negaron a hacerlo frente a los miembros del TOF, la unidad fiscal, los querellantes y los asistentes.

Así, se escucharon las exposiciones de los imputados, todas ofrecidas en el año 2005 frente al juez inicial del expediente, Reinaldo Rodríguez y el fiscal ad hoc, Eduardo Grioglio (la entonces fiscal federal Griselda Tessio se había excusado). Brusa se había negado a comparecer, El "Pollo" Colombini dijo que en los años investigados era "un simple suboficial subalterno sin ningún tipo de responsabilidad dentro de la policía". Señaló que después fue subdirector de la Dirección de Drogas Peligrosas de la provincia de Santa Fe, donde realizó "importantes operativos y allí tomé notoriedad". Dijo que su jefe máximo del Departamento de Informaciones (D2) había sido Indalecio Cucco, hoy fallecido.

La indagatoria de Eduardo "Curro" Ramos fue la más extensa. Le ofreció en febrero de 2005 al juez Rodríguez su libro "Los años de plomo" como prueba y dijo que "los delitos que se le imputan sucedieron cuando él no revistaba en la fuerza policial por encontrarme en situación de disponibilidad, entre 1976 y 1977.

La declaración de Perizotti fue, tal vez, la más sabrosa. Dijo en la etapa sumarial que "primero fui jefe de la seccional octava de la policía santafesina, hasta que un día vino el Jefe de la División Operaciones de la Policía Provincial y me dijo que tenía que hacerme cargo de la Oficina Operativa del Área 212 que funcionaba en la Guardia de Infantería Reforzada (GIR). Nunca detuve a nadie ni le tomé declaración (…) siempre tuve un buen trato con los detenidos y sus familiares y he trasladado legalmente a varios hasta la comisaria cuarta o el penal de Coronda y viceversa. Siempre me preocupé por los detenidos, que no eran más de 7 mujeres y 20 o 30 hombres (…) una vez le di 3 días de arresto a un operario por no servir el café con azúcar (sic) y otra vez 8 días de arresto al que no sirvió el postre". Perizotti recordó que era habitual ver a los ex sacerdotes Edelmiro Gasparotto o Vicente Zaspe visitando los pabellones de la planta alta de la GIR. En el mismo sentido declaró María Eva Aebi, quien en los años investigados era carcelera de la GIR y tenía una estrecha relación con su jefe, entonces, Perizotti. "Nunca me manifestaron una queja en el trato con los detenidos", dijeron.

Sobre el cierre de la audiencia, el abogado Claudio Torres del Sel, defensor del ex hombre fuerte de la GIR, pidió que se incorpore al expediente una orden emanada por el Ejército el 28 de noviembre de 1983 para que su defendido entregue toda la documentación existente en la dependencia policial vinculada a la denominada lucha antisubversiva. El 5 de diciembre del mismo año, a pocos días de asumir el gobierno democrático, Perizzoti envió toda la información requerida. Los fiscales y querellantes habilitaron el ingreso de la prueba.

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