El caudillo del Este que hizo enojar al Gobierno

Carismático y con mucho apoyo en su departamento, el cobista defiende el proyecto de las casas de $ 20.000. No entiende por qué el oficialismo y los constructores se molestaron y les responde con ironía. "Yo soy político desde que nací y desde chicos tuvimos la idea de intentar comandar nuestro pueblo", cuenta y se sale de la pelea por la Gobernación.

Es imposible que el hombre pase desapercibido. Su más de metro noventa de estatura, su corpulencia y sus bigotes no dan lugar a la confusión por lo que casi todos lo saludan cuando pasa. No conforme con eso, a veces le toca bocina a los caminantes y suele golpear la mesa cuando quiere poner énfasis en algo que le interesa.

El intendente de Junín, Mario Abed, parece destinado a llamar la atención y -en la última semana- provocó un gran revuelo al presentar en sociedad una casa que la comuna construyó con poco más de 20.000 pesos (ver aparte).

Entonces, hizo enojar al Gobierno, al Instituto Provincial de la Vivienda y a los empresarios de la construcción que sintieron su negocio amenazado por no mencionar a algunos gremios afines al oficialismo.

Dice que su intención no es hacer barrios ni competir con nadie, sino sacar de la emergencia habitacional a una familia. Más allá de eso, la jugada le salió políticamente bien y la semana pasada estuvo en la boca de los medios de comunicación y de más de un mendocino.

Su carisma, la ironía para referirse a ciertas cuestiones y algunas actitudes de caudillo no hacen que se olvide las reglas del juego y repite que para ser político (él dice serlo desde que nació) hay que tener códigos. Tal vez por eso transita por su segundo mandato cómodo (obtuvo el 63% en las últimas elecciones).

Ahora, la disyuntiva es proyectarse hacia algo más grande o diferente o postularse para un tercera mandato en la comuna dados los altos niveles de aceptación en buena parte de los 40.000 juninenses.

-¿Es casualidad que haya aparecido la casa cuando se discutía la Ley de Vivienda?

-Nunca busqué exposición. Empezamos a trabajar el 31 de julio y esto se filtró. Yo no la quería mostrar hasta que estuviera terminada.

-¿No tiene miedo de que tanta exposición se le vuelva en contra?

-El tema es que, políticamente, me importa muy poco Mario Abed. Lo que vale es la satisfacción de haber realizado una casa que cuesta cinco veces menos que las que están en el mercado; gracias a la cual una familia está mejor. Hoy soy feliz.

-En la Casa de Gobierno se enojaron porque dicen que usted no les avisó.

-Eso no es verdad. Pero nosotros hemos hecho esto por el bien de nuestra gente y no en contra del Gobierno. Yo no pienso competir con el IPV ni con la Cámara de la Construcción porque no quiero hacer barrios.

-Usted era uno de los intendentes opositores que se llevaba bien con este gobierno. ¿Ahora es distinto?

-Supongo que esto no cambia nada, pero yo no me llevo ni bien ni mal; soy opositor al Gobierno y tengo muchísimas críticas para hacerle. Lo que pasa es que las planteo donde lo tengo que hacer. Si ser un gran opositor es salir a decir todo lo que pienso del Ejecutivo, estaría afectando a los mendocinos y a la gobernabilidad. Ésa es mi manera de pensar y pido que me respeten.

-¿Lo criticaron desde el Instituto de la Vivienda?

-A mi amigo (Carmelo) Simó (presidente del IPV) le preocupa el tema de la acústica, pero hay que decirle que la casa está en el medio de una finca y que si la nena de seis años pone la música fuerte, sólo va a molestar a los frutales.

-¿Los empresarios también se enojaron?

-Son re malos... Pero ninguno vino a hablar acá. Si lo hicieran, el ingeniero (Jorge Sosa al frente de Obras Públicas y ejecutor de la idea) les daría los detalles técnicos. Yo apenas soy un intendente.

-Sin embargo, el aval del Vicegobernador a la casa fue útil políticamente.

-Le estamos muy agradecidos. No sólo por su cargo institucional sino porque es arquitecto y eso nadie se lo puede quitar. Se habló mucho y su apoyo sirvió para darle tranquilidad a la gente de Junín. Estamos tratando de aportar algo entre mucha gente y no voy a permitir que los disminuyan o maltraten porque son tan buenos profesionales como cualquiera.

-A partir de esta relevancia mediática y política ¿ha pensado en hacer fila para ser gobernador?

-Yo soy político desde que nací y desde chicos tuvimos la idea de intentar comandar nuestro pueblo. Acá, la intendencia la hacemos en equipo y todos tendremos que decidir si hay un objetivo más arriba.

-¿Pero no lo ha pensado?

-Mi gran ilusión era ser intendente y me la dieron. Ser gobernador es un anhelo de cualquier mendocino pero hoy estoy lejísimos de hacer fila para eso. No pego codazos. Pienso que hay gente muy preparada y creo en muchas personas. Para ser gobernador, muchas personas deberían creer en mí. Solo no puedo.

-¿Y quiénes son sus candidatos?

-Tengo muchos. Ricardo Mansur es una de las personas que más aprecio y que tiene todos los valores para serlo. Además, Juan Carlos Jaliff posee una trayectoria inmensa; Mario Abed... (ríe) y Laura Montero, que me parece excelente. Mirá si tenemos personas para hacer fila.

Comentá la nota