En Caucete le buscan casas a 70 familias que desalojarán

Sabían que se iban a tener que ir, pero no tomaron previsiones y ahora están desesperados. Eso fue lo que le pasó a las 70 familias que viven en el asentamiento caucetero Las Moritas, en un terreno del ferrocarril que usurparon y que ahora tienen que desocupar el 30 de junio por orden de la Justicia Federal.
El municipio apuesta a ganar tiempo y, mientras hace gestiones para prorrogar la orden judicial, busca una ayuda de la provincia para construir viviendas económicas. Aunque el gobierno ha calificado las usurpaciones como una política extorsiva, el intendente planea hablar hoy con José Luis Gioja.

"Estamos preocupados, es gente que se queda sin techo y hay que buscarle una solución urgente", contó ayer el jefe comunal caucetero, Juan Elizondo. Como el municipio no tiene plata, la apuesta del intendente es conseguir una ayuda en la provincia. Según Elizondo, "una de las posibilidades es hacer casas económicas que no exceden los 16 mil pesos de costo".

Con poco tiempo por delante, Elizondo tenía previsto ir hoy mismo a Casa de Gobierno para ver a Gioja por la plata que hace falta -casi 1,2 millones de pesos-. Además de eso, dijo que le va a pedir una mano para conseguir un terreno para las casas: tiene en vista uno en Ruta 20, a 200 metros hacia el este de calle La Plata, pero es del Lote Hogar y no se puede usar sin la autorización de ese organismo.

Un funcionario de gobierno no se animó a arriesgar cuál será la respuesta de Gioja. Pero recordó que la política de esta gestión ha sido combatir las usurpaciones y no dejarse apretar con ese tipo de maniobras. De hecho, el gobernador ha dicho públicamente que los que usen ese mecanismo no van a acceder a una casa financiada por el Estado.

Paralelamente, el municipio busca que se postergue unos meses el desalojo para levantar las casas. Elizondo viajará el lunes a Buenos Aires para ver a los responsables de la administradora del Belgrano Cargas que hizo la denuncia -Sociedad Operadora de Emergencia S.A.(SOESA)- y el jueves se reunirá con el juez de la causa.

El asentamiento Las Moritas empezó a armarse a fines de 2006, cuando cuatro familias se metieron en los terrenos que están en Ignacio de la Roza y Paula Albarracín de Sarmiento, en una zona muy cercana al centro caucetero. Nadie evitó la usurpación, con el tiempo llegaron más personas y hoy viven unas 300 en casas de barro y caña. Tienen luz, agua potable y los ranchos están numerados.

La orden de desalojo llegó el martes y en un mes y medio se tiene que cumplir. Aunque nunca se descarta que resistan, en el Juzgado Federal aseguraron que los vecinos reconocen que se tienen que ir.

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