Catarsis y show anti-K

Por Martín Dinatale

Tal como está planteado para esta semana el llamado a audiencias públicas por la ley de radiodifusión en la Cámara de Diputados sólo será un trámite formal. Habrá catarsis y quejas contra el Gobierno, pero dificilmente de allí surja una herramienta esencial para modificar y hacerle mejoras a la iniciativa impulsada por los Kirchner.

El bloque oficialista de Diputados decidió acotar el cronograma de audiencias públicas que había previsto la oposición para discutir a fondo la ley de radiodifusión. La decisión responde a las intenciones reales de la Casa Rosada. "Hay que cumplir con las formas y punto. Dejemos que haya desfile de ONG y de foros dispuestos a abrir el debate de radiodifusión. Que crean que se puede cambiar el mundo", comentan en reserva los diputados del oficialismo que este viernes apurarán la aprobación en comisión del proyecto de radiodifusión para dar por cerrado el debate y llevar el proyecto al recinto la semana que viene. Al menos dos legisladores de la oposición aventuraron que el proyecto oficial ya está redactado y que no se le hará una sola coma.

"Nosotros decimos que, con profundidad, hay que tratar el proyecto de ley antes del 10 de diciembre", dijo ayer el interventor del Comfer, Gabriel Mariotto. Así, el funcionario kirchnerista le puso fecha y forma al debate legislativo. Es probable que el vicepresidente Julio Cobos intente dilatar el tratamiento a futuro en el Senado al agregar más comisiones al debate parlamentario. Será, en tal caso, una jugada para cobrar más protagonismo y profundizar su esquema de confrontación con el Gobierno.

¿Pero en qué país medianamente serio se discute en una catarata de audiencias públicas de sólo tres días un proyecto de ley que marcará el rumbo de las comunicaciones por los próximos años?

La diputada radical que preside la Comisión de Libertad de Expresión, Silvana Giudici, advirtió la semana pasada lo que ocurrirá en los próximos días: "Por el tiempo y forma que le quiso dar el oficialismo las audiencias públicas serán un recurso deficiente", dijo. Es probable que los taquígrafos legislativos no den a tiempo para registrar el largo y tedioso desfile de sectores que se volcarán a la Cámara baja a exponer sus críticas, correcciones y propuestas a la ley oficial de medios.

Es cierto que las audiencias públicas no son vinculantes en la Argentina y que cualquier tipo de objeciones que ocurra en ellas extrañamente suele modificar el camino de una ley. Algo diferente ocurre en países como Brasil, México o los Estados Unidos, donde en las audiencias públicas los ciudadanos y ONG tienen mayor poder de veto. Tal como estaba planteado el esquema de audiencias por el oficialismo difícilmente siquiera se logre escuchar a los sectores involucrados. Cada expositor no podrá excederse los 10 minutos y todo ello ocurrirá entre mañana y el jueves. En rigor, el kirchnerismo acotó el esquema a tres audiencias públicas de ocho horas.

Es más, hasta anoche no estaba confirmado oficialmente si el presidente de la Cámara baja había aprobado una ronda de audiencias públicas en paralelo organizada por la oposición en Salta, Mendoza, Corrientes, Chubut, Córdoba y La Pampa.

Si estas audiencias de empresarios, académicos y ONG sólo quedan como una mera excusa formal del kirchnerismo para decir que se escuchó a la ciudadanía, el ejercicio se convertirá automáticamente en una catarsis y show verbal hueco de resultados concretos.

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