Cataluña dio el primer paso para abolir las corridas de toros

El Parlamento anuló las trabas existentes para prohibirlas; duras críticas a la decisión
MADRID.- Cataluña se transformó ayer en escenario del principio del fin de una de las tradiciones más arraigadas y características de España.

El Parlamento catalán abrió ayer la puerta hacia la prohibición y puso así en duda la continuación en la región de las corridas de toros, uno de los espectáculos más criticados por los sectores progresistas, por la prensa y por los movimientos de defensa de derechos del animal.

Tras una ajustada votación, en la que los llamados "animalistas" se impusieron por 67 votos a 59 sobre los diputados que buscaron refrendar la vigencia de la "fiesta" de las corridas, el cuerpo legislativo anuló las trabas existentes para debatir la abolición del show taurino más popular y redituable del país.

A esta instancia se arribó luego de que un grupo de parlamentarios aceptara recibir un petitorio con 180.000 firmas recolectadas por activistas antitaurinos y ecologistas que solicitaban la prohibición de las corridas, más allá de la falta de apoyo popular que estas asociaciones y partidos han padecido en actos públicos y en varias elecciones generales.

No obstante, los pocos votos de diferencia que les dieron a los defensores de los animales una victoria impensada pocos años atrás fueron suficientes para insinuar un cambio de tendencia, que fastidió visiblemente a los derrotados en la compulsa parlamentaria de ayer.

Entre los más enojados se encontraba ayer el dirigente ganadero Victorino Martín, representante de uno de los sectores fundamentales del negocio taurino. "El Parlamento cometió un error gravísimo", afirmó. Y aunque sostuvo que la decisión podría estar ligada a los intereses separatistas catalanes y al siempre pregonado interés de la región por mantener la iniciativa con el fin de diferenciarse del resto de España, Martín reconoció que este revés legal podría alentar a otras regiones del país a sumarse a la rebelión anticorridas.

En la misma línea, el presidente de la plataforma en Defensa de la Fiesta, Luis Corrales, aseguró que todavía quedaba mucho partido para revertir la situación a través de comisiones parlamentarias, aunque denunció que el debate que precedió a la votación se encontraba viciado de antemano.

La afirmación de Corrales respondería a las presiones que, supuestamente, los manifestantes antitaurinos habrían ejercido sobre los diputados de corrientes más progresistas, que se arriesgaban a dañar su reputación al votar a favor de los protaurinos.

Sin embargo, desde del bando contrario, los verdaderos fundamentos del voto también se veían amenazados por la injerencia del peso del negocio de las corridas en la economía regional, tal como lo destacó el ganadero Eduardo Martín-Peñato, vocero oficial de La Mesa del Toro. "España no puede empezar a prescindir de las corridas ni del sector taurino, que es creador de riqueza y está absolutamente enraizado en las costumbres y en el pueblo", dijo.

Por otra parte, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega expresó "respeto" por el voto catalán, pero dijo que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no es favorable a las prohibiciones y que prefiere que cada uno pueda elegir en libertad.

En secreto

Ante el fervor que impulsó a ambas posiciones, la presidencia del Parlamento resolvió imponer la votación secreta de la propuesta como herramienta principal para garantizar la transparencia del acto.

Esta acción benefició además en forma directa al bloque de diputados socialistas, dado que, a pesar de adherir a una corriente progresista, alista entre sus filas a numerosos seguidores de las corridas de toros.

Uno de ellos, David Pérez, se destacó ayer en su discurso por intentar contrarrestar la estrategia antitaurina de vincular la abolición de las corridas con las ideas separatistas. "No quiero una Cataluña en la que, si no eres del Barça [por el club de fútbol], no eres catalán [...] y si te gustan los toros, eres español. Cataluña dará pasos atrás si empieza a prohibir aquello que no le gusta. ¿Tendrán mis hijos que ir a Francia a ver los toros?" se preguntó.

Entre risas, abrazos e incluso algunas lágrimas, los defensores de los derechos de los animales festejaron en los alrededores del Parlamento.

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