Castro desacelera los cambios

"En la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio para los riesgos de la improvisación y el apresuramiento", dijo el veterano revolucionario.

El presidente Raúl Castro reconoció que la población está esperando los cambios económicos anunciados por él hace dos años, pero confirmó que la eventual reforma será más lenta de lo que parecía. "En la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento", dijo el mandatario a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

Castro cerró el domingo pasado la plenaria, dedicando apenas tres párrafos a la reforma, aunque admitiendo "expectativas y honestas preocupaciones" en la población por "la velocidad y profundidad" de los cambios. El mensaje contrasta con el que Castro lanzó en la ciudad oriental de Camagüey el 26 de julio de 2007, cuando repitió en la tribuna la expresión más común de la calle: "El salario es claramente insuficiente". Dijo entonces que trabajaba en la cuestión del nivel de vida, "con premura pero sin desesperos", anunció "cambios estructurales y de conceptos" para detonar el campo y llamó a una profunda revisión del sistema, exceptuando su base socialista.

Anunció en diciembre de ese año la eliminación del "exceso de prohibiciones", que empezó a ejecutar al año siguiente. En febrero de 2008 fue electo formalmente presidente de Cuba y al tomar posesión prolongó los conceptos motores de sus anuncios: aliento a la discusión, sin temor a la discrepancia y recuperación del salario como objetivo estratégico.

El gobierno estableció para el sector productivo una escala móvil de salarios anclada a los resultados y comenzó el reparto de tierras ociosas en usufructo, quizá las dos reformas de mayor envergadura hasta ahora, pero que todavía no llegan a mostrar su impacto en la vida diaria.

El 1º de enero de 2009, el mandatario recordó el cincuentenario de la revolución con un discurso sombrío, en el que puso en duda que la nueva generación de líderes garantizara la continuidad del sistema, cuyo riesgo de derrumbe ya había advertido Fidel Castro en 2005.

Los códigos del mensaje presidencial se pudieron descifrar mejor en marzo, cuando fueron destituidos el vicepresidente Carlos Lage y otros dirigentes. El ajuste virtualmente dejó a la cúpula concentrada entre los veteranos de la guerrilla de hace medio siglo y sin un relevo visible.

Pero 2009 ha sido también el año en el que la economía cubana aceleró la caída que ya registraba en los dos períodos anteriores y estalló una crisis de liquidez, que se convirtió en el factor recesivo interno más influyente.

Comentá la nota