El castigo a los "traidores"

La lectura política de las elecciones legislativas; el avance de Duhalde en el territorio bonaerense y el armado de Scioli con los intendentes, obligó a darle una lavada de cara al Gabinete nacional. Lo mismo haría el Gobernador de la provincia de Buenos Aires en pocos días. Lo cierto es que desde el entorno de Kirchner, lejos de acobardarse, ya delinearon un plan para no perder terreno de cara a 2011.

El primero consta, como adelantó este portal en salir a reclutar a los intendentes bonaerenses que jugaron doble pero que se muestran arrepentidos. Con ellos intentarán negociar apoyo para las próximas elecciones en las que Néstor Kirchner pretendería volver a ser presidente. Esta no será una tarea sencilla porque Daniel Scioli se adelantó y comenzó a trabajar en este sentido lejos de Kirchner.

El segundo será ir por la cabeza de aquellos que se cruzaron de bando. En este aspecto la figura del ministro de Planificación, Julio de Vido tiene un peso especial. Justamente De Vido, uno de los hombres más cuestionados por la opinión pública y con más causas de corrupción en la justicia, no fue relevado de su puesto en el reciente cambio de Gabinete. Al contrario, De Vido y Moreno, otro de los polémicos, fueron ratificados, aunque según dicen muy a su pesar, por la misma presidenta Cristina Fernández. Es que la venganza contra "los traidores" como los llama el vocero K, Mario Ishii, será canalizada a través de la obra pública. Y en este punto Scioli no podrá intervenir.

La separación del jefe de Gabinete, Sergio Massa fue uno de los signos más notorios de la que la guerra ha comenzado. Massa, quien hizo una excelente elección en Tigre, no logró el acompañamiento necesario para Kirchner. Y eso tuvo un costo. El ministro de Cristina debió pagar con su propio puesto la buena jugada política. De todas formas para Massa, lejos de un castigo la vuelta a la intendencia es una bendición ya que es algo que quería desde hace algún tiempo.

Otro de los mensajes fue para Pablo Bruera. El intendente platense hizo una jugada similar a la de Massa. Compitió con una lista vecinalista, a la que le fue muy bien. El desembarco de Julio Alak en el ministerio de Justicia nacional, le abre las puertas al ex intendente de La Plata y archienemigo de Bruera, para volver a armarse en la ciudad.

Los grandes caciques del Conurbano están en el ojo de la tormenta. Son tironeados de varios lados pero lo concreto es que necesitan fortalecer la gestión para afrontar los dos años que quedan por delante. Y para eso, Kirchner es indispensable. Allí, en la negociación codo a codo con los intendentes quedará de manifiesto cuánto poder realmente perdió el ex presidente.

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