Castigo por no ahorrar luz y los impuestos generaron subas de tarifas de hasta 400%

La presentación de octubre los anticipó, pero nadie previó que el plan de castigos (Puree) y el 30% de impuestos volvería exponencial al tarifazo, desde 1.000 kilowats por bimestre
El aumento de luz para los hogares de mayor consumo, anunciado el 31 de octubre, se volvió polémico durante los últimos días. Porque desde el martes 7 comenzaron a llegar las facturas con el incremento, pero también porque éste se vio potenciado con el creciente consumo eléctrico de noviembre y diciembre, cuando las altas temperaturas encendieron uno de los artefactos que más gasta: el aire acondicionado.

Los aumentos difícilmente arranquen debajo del 50%, y llegan a superar el 300% o 400%. Estas subas ya estaban contempladas en el anuncio oficial que el ministro de Planificación –Julio De Vido– tituló “Servicio de Energía Eléctrica, Reducción de Subsidios”. El nuevo esquema fue presentado en nombre de “la política nacional de redistribución del ingreso”, el impulso al “uso racional de la energía”, y un ahorro de $ 807 millones anuales en subsidios.

La sorpresa actual se debe a dos componentes de la factura, uno de los cuales se soslayó y otro que se ocultó en esa presentación. Apenas se dijo que el Plan de Uso Racional de la Energía (Puree) seguiría en tanto modalidad de castigo. Es decir, se le cobraría más a quienes excedieran el consumo base del 2003 (en igual bimestre), aplicando este principio sobre un Servicio Eléctrico (cargo fijo más variable) de mayor precio.

Si igual modalidad sobre un precio más alto produce un aumento exponencial, el tarifazo se potencia cobrando el mismo porcentaje de impuestos. En las tarifas de Edesur y Edenor, la combinación del cargo fijo (aumentó más del 60%) y variable (subió desde 144% a 466%) conforman la tarifa base. A ella se le agrega el Puree y surge el Subtotal por Servicio Eléctrico. Al que se le suma casi 30% de impuestos: 21% de IVA, casi 6,4% de Contribución Municipal y 0,60% para un fondo destinado a la emblemática Provincia de Santa Cruz.

El resultado de todo ello, sumado a la escasa propensión argentina al ahorro energético, provocó las subas de tarifas que ayer explicitó la Defensoría del Pueblo de la Nación. Por ejemplo, un usuario que consumió 164% más electricidad debió afrontar una factura casi 1.100% más cara, llegando a $ 1.325.

Los aumentos rigen para los usuarios que consumen más de 1.001 kilowats/hora (kWh) por bimestre, con mayores penalidades para quienes superen los 1.400 kWh, y peores por encima de los 2.800 kWh. El problema con el límite base del aumento –los 1.001 kWh– es que puede darse en un hogar de clase media con aire acondicionado; pero también en uno del Gran Buenos Aires con escasa presión de agua, obligado por ello a usar la bomba eléctrica muchas horas para llenar el tanque.

Los ejemplos de consumo presentados por el Gobierno no resultaron creíbles entre los consultores privados. En la presentación del 31 de octubre se estimaron 1.500 kWh por bimestre para un hogar con una heladera con freezer, cuatro aires acondicionados, una piscina, un lavarropas y un secarropas. Además de un freezer independiente, lavavajilla, un plasma y tres televisores comunes de 20”, microondas, plancha, 30 lámparas (sólo 10 de bajo consumo), dos computadoras, igual cantidad de componentes y DVD. Este ejemplo, con todos los electrodomésticos en cuestión, despertó entre los especialistas consultados desde carcajadas sonoras hasta risas leves, pasando por explicaciones como “puede dar la cuenta, si la familia está en casa una o dos horas por día”.

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