Castigadas en Pyongyang

Laura Ling y Euna Lee pasarán años de trabajo forzado por cruzar ilegalmente la frontera norcoreana. Washington pidió la liberación inmediata por razones humanitarias.
Las dos periodistas estadounidenses acusadas de ingresar ilegalmente a Corea del Norte fueron destinadas a doce años de trabajos forzados, aumentando enormemente su valor de mercado en lo que los negociadores estadounidenses describen como un "juego de poker diplomático de apuestas altas" sobre el creciente programa nuclear. Laura Ling y Euna Lee fueron sentenciadas ayer por "actos hostiles" por la más alta corte de Pyongyang, después de un juicio de cinco días en el que se comprobó que habían cruzado sin permiso la frontera norte del país con China.

"El juicio confirmó el grave delito cometido contra la nación coreana y su cruce ilegal de la frontera", dijo la agencia de noticias estatal KCNA, añadiendo que cumplirían doce años de "reforma a través del trabajo". Ambas mujeres, que trabajan para una empresa de televisión por cable con sede en San Francisco, fueron mantenidas en confinamiento solitario desde el 17 de marzo, tras ser capturadas por tropas norcoreanas cerca de un puente sobre el río Tumen, que separa al país de su vecino y más cercano aliado.

Las familias de Ling y Lee les dijeron a los periodistas la semana pasada que las muchachas estaban "muy asustadas" y que habían estado "llorando constantemente". Su juicio tuvo lugar a puertas cerradas y es improbable que hayan tenido una representación legal adecuada.

El veredicto instó al gobierno estadounidense a un pedido inmediato para que sean liberadas sobre bases "humanitarias". La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que los cargos "carecían de fundamentos" y ahora es probable que mande un enviado a Pyongyang a intentar su liberación. Los candidatos para esa tarea incluyen a Al Gore, que fundó a su empleador Current TV, y a Bill Richardson, el gobernador de Nueva México que negoció la libertad de los ciudadanos estadounidenses de Pyongyang en la década de 1990.

"Los norcoreanos están subiendo sus apuestas. Este es un juego de poker con apuestas altas", le dijo Richardson al programa de la NBC Today. "La sentencia es dura, y lo lamento profundamente por las familias de esas mujeres, pero significa que el proceso legal finalizó. Eso es bueno, porque en instancias previas, donde estuve involucrado negociando liberaciones, no se podía comenzar hasta que terminara el proceso legal." Las conversaciones sobre el futuro de Ling y Lee podría llevar meses, y es probable que se vea al empobrecido régimen norcoreano exigir un fin a las sanciones comerciales internacionales. A cambio del perdón "humanitario" para las periodistas, es posible que también busquen una suerte de ayuda humanitaria de Estados Unidos. La otra ambición de Pyongyang es que Barack Obama retire las amenazas de enviar barcos de guerra estadounidenses a la región y cumplir su propuesta voluntad de mantener conversaciones diplomáticas con su anciano líder, Kim Jong-II, sobre las ambiciones nucleares que vieron cómo se llevaba a cabo una serie de lanzamientos de misiles el mes pasado.

El destino de Ling y Lee atrae una creciente atención. Ambas mujeres, que eran experimentadas documentalistas, tienen maridos. Lee también tiene una hija de cuatro años. Viajaron a la provincia Jilin en Manchuria para hacer una película sobre el tráfico sexual entre Corea del Norte y China. Las circunstancias que rodean su arresto siguen siendo inciertas. La frontera no está claramente demarcada y cruza varias veces el río Tumen, lo que lleva a la especulación que accidentalmente entraron en territorio coreano.

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