Castells ocupó el Cabildo, un banco y una aseguradora

Con ocho días de huelga de hambre "seca" sobre sus huesos, Raúl Castells decidió ayer hacer todo el ruido a su alcance para difundir su protesta para cambiar la distribución de los planes sociales del Gobierno en la provincia de Chaco.
A lo largo de la mañana, su gente ocupó el Cabildo, un banco, una oficina de seguros y finalizó con el intento fallido de seguir la acción dentro del Indec. No se trató, como en ocasión de aquella célebre toma de un Mc Donalds, de reclamar dinero o comida, sino sólo de difundir su protesta por métodos más espectaculares que el acampe que viene protagonizando desde hace una semana en Plaza de Mayo.

La protesta del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) arrancó a las 9.30 nada menos que con toma del Cabildo, cuando junto a un grupo de militantes coparon la entrada del histórico edificio. "La toma consiste en controlar la entrada y salida del edificio, nada más", dijo el vocero del MIDJ, Ovidio Pepe. Media hora después, el grupo se desplazó hacia la sucursal Plaza de Mayo del Banco Santander Río.

A los pocos minutos se hizo presente un móvil policial. "Del banco no nos desalojaron. Le pedimos al comisario que nos dejara quedarnos una hora y nos fuimos antes de que nos pegaran", admitió Pepe. "Igual ya habíamos conseguido llamar la atención, que era nuestro propósito".

Cuando se cumplió el plazo, al filo del mediodía, abandonaron el banco y se dirigieron a la sede de la aseguradora La Franco. Mientras, la ex mujer de Castells, Nina Pelozo, intentaba persuadir a un prelado de la Catedral que intercedieran por su pedido ante el Gobierno.

El raid de ocupaciones finalizó en la puerta del Indec, en Diagonal Sur y Alsina, donde llegaron a ocupar la puerta. Pero de allí sí fueron desalojados por la fuerza por el personal de seguridad.

La protesta de Castells es por el reparto de planes sociales de manera directa, sin la intermediación del gobierno de Jorge Capitanich, a diez organizaciones sociales del Chaco. Hoy seguirán la huelga de hambre, pero por primera vez en nueve días comenzarán a ingerir líquidos.

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